Yonny Ibáñez Gómez: miembro fundador de la UNEAC

Mi obra ya está hecha y solo Dios dispondrá del destino que corra […]. Con esas puntuales palabras del artista de la plástica, diseñador y periodista, Yonny Ibáñez Gómez (1933.-2010), quiero evocar a través de esta crónica —género que, al igual que las olas apacibles de un mar sereno, se balancea entre el periodismo y la literatura—  el décimo aniversario de su lamentable deceso.

Conocí al intelectual habanero en los años ochenta de la anterior centuria, en el barrio de Mantilla, en el municipio de Arroyo Naranjo, donde residiera hasta su partida definitiva al espacio infinito, a donde van las ánimas de los hombres buenos que, según el Apóstol, «aman y fundan».

Mi vinculo inicial con el nieto del insigne patriota, político y periodista, Juan Gualberto Gómez (1854-1933), fue estrictamente profesional. Con el discurrir del tiempo, fue conviertiéndose —poco a poco— en una estrecha relación afectiva que nos fundió en el espíritu.

Tanto fue así que, en más de una ocasión, me invitó a departir con él en «Villa Manuelita», donde vivió y falleció el «hermano mulato de José Martí».

En ese ambiento acogedor, campestre por excelencia, supe por boca de mi anfirtrión que era graduado de la Escuela Profesional de Periodismo «Manuel Márquez Sterling» (1965) y de la Escuela Provincial de Diseño (1968), y, además, escritor.

Por otra parte, me sugirió leer varias de sus narraciones para que las analizara no como crítico, porque en esa época todavía no incursionaba en el martiano ejercicio del criterio, sino desde la óptica de la psicología, mi profesión primigenia.

No obstante haber cursado estudios académicos de Periodismo, abandonó la máquina de escribir y el trabajo reporteril, y se dedicó a la pintura y el diseño. En esas disciplinas cursó estudios con las maestras Loló de Soldevilla y Lilly del Barrio, en quienes descubrió el conjunto de virtudes —como las denomina el venerable padre Félix Varela y Morales (1788-1853)—  en que se estructura la personalidad de un verdadero artista.

Integró el Grupo Espacio, fundado en las primeras décadas de los años sesenta del pasado siglo y desempeñó la función de diseñador en el Instituto Cubano del Libro (1968-1989), donde se acogió a la jubilación por enfermedad (la depresión fue su compañera inseparable).

En 1972, después de una activa participación en la vida cultural capitalina, decidió seguir cultivando la pintura, pero no exhibió su obra  fuera de los añejos muros de «Villa Manuelita» hasta finales de los años 90 del extinto siglo XX.

Fue fundador de la entonces Brigada Hermanos Saíz (hoy Asociación Hermanos Saíz), y de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

Yonny fue inmensamente feliz con su pintura, la gozó a plenitud, no obstante el desconocimiento del público y el olvido de que fuera objeto por parte de la crítica especializada. Al respecto, comentó, con la sencillez y la humildad; rasgos personográficos que lo identificaban: «¿habrá llegado el momento de mostrarla?». Claro que sí, fue la respuesta unánime de quienes apreciábamos y valorábamos su producción artística, que solo Tanatos (la muerte) pudo interrumpir.

Parte de la pintura del artista se conserva en colecciones privadas de Suiza, España, Estados Unidos, Canadá, Colombia, Argentina y Cuba, pero la mayoría permanece bien conservada por la sobrina Mercedes,  su albacea testamentaria.

Como artista de la plástica, participó en casi una decena de exposiciones nacionales (dos personales y seis colectivas), entre las cuales se destacan:

Grupo Espacio, Retiro Médico, 1965.

Primera Bienal de Artistas Noveles de Cuba, 1965.

Salón Nacional de Artes Plásticas, UNEAC, 1969.

Salón Nacional de Pintura y Dibujo, Museo Nacional de Bellas Artes, 1970.

Brigada Hermanos Saíz, Casa de la Cultura Checoslovaca, 1972.

La Ciudad Celeste (personal) Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, 1997.

IV Salón de Arte Erótico, Galería Fayad Jamis, 1998.

Decapitaciones (personal). De las series «Fuerzas Brutales» y «Fosa Común». Muestra exhibida en la Galería «Juan David» del Centro Cultural Cinematográfico Yara.

A esta última exposición, fui especialmente invitado por el artista a través del profesor Raúl Fuillerat Alfonso (1950-2015), quien me pidió que no dejara de asistir, ya que era un deseo expreso de Yonny de que él y yo lo acompañáramos en una «trágica» aventura en el campo de la plástica:

«[…] Cabezas que no encuentran sus cuerpos, cuerpos que han perdido sus cabezas, componen una anatomía del desencuentro que trata de [combinar] belleza y desamparo ante la rudeza impuesta […]. Conjugar hacinamiento físico y espiritual en unos ojos donde no cabe una expresión más indefensa ante las formas de ver y vivir la(s) muerte(s)». 1

En esa ocasión, fue la última vez que vi con vida a Yonny Ibáñez Gómez, quien tuvo la inconmensurable gentileza de escribir en el programa que tuviera a bien obsequiarme, y que conservo muy bien archivado en el «baúl de los recuerdos», así como en mi memoria poética:

«Mi salud [mental y espiritual], mi dicha, dependen mucho de haberte conocido. Yonny 98».

 

Nota

  1. Castellanos León, Israel. Decapitaciones. La Habana: Galería «Juan David», Centro Cultural Cinematográfico Yara, 1998 (notas al programa).

 

 

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Publicado Por: Jesús Dueñas Becerra

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