10 de Octubre: tributo de un pueblo que recogió los frutos de sus sacrificios

“Señores: La hora es solemne y decisiva. El poder de España está caduco y carcomido. Si aún nos parece fuerte y grande, es porque hace más de tres siglos que lo contemplamos de rodillas. ¡Levantémonos!”, así  expresó el Padre de la Patria el 4 de agosto de 1868, quien se vislumbraba entonces como el futuro líder del movimiento revolucionario cubano.

Una orden de arresto contra él y otros revolucionarios hizo adelantar el inicio de la insurrección armada contra España  y, con el repicar de la campana del ingenio La Demajagua  el 10 de octubre de 1868, en  Manzanillo en el  Oriente del paíscomenzó la primera guerra independentista en Cuba liderada por Carlos Manuel de Céspedes y que duró 10 años.

Tras la lectura del  Manifiesto del 10 de Octubre, en el batey del ingenio  de su propiedad Céspedes manifestó a los allí reunidos:

“Ciudadanos, ese sol que veis alzarse por la cumbre del Turquino viene a alumbrar el primer día de la libertad e independencia de Cuba”.

 Hoy, cuando en la nación se conmemora el aniversario 153 de la gesta heroica es imprescindible evocar al  Comandante en Jefe Fidel Castro,  que en su discurso por el centenario de la efeméride ratifica  las dimensiones patrióticas de Carlos Manuel de Céspedes.

“(…) lo que engrandece a Céspedes es  no solo la decisión adoptada, firme y resuelta de levantarse en armas, sino el acto con que acompañó aquella decisión-que fue el primer acto después de la proclamación de  la independencia-, que fue concederles la libertad a sus esclavos, a la vez que proclamar su criterio sobre la esclavitud, su disposición a la abolición de la esclavitud en nuestro país, aunque si bien condicionando en los primeros momentos aquellos pronunciamientos a la esperanza de poder captar el mayor apoyo posible entre el resto de los terratenientes cubanos.”

En la histórica intervención, Fidel para referirse la primera guerra independentista, de un carácter nacional-liberador, democrático y antiesclavista expresa: “…en Cuba solo ha habido una Revolución: la que comenzó Carlos Manuel de Céspedes el 10 de octubre de 1868. Y nuestro pueblo sigue adelante en estos instantes.”

En consecuencia, no es posible dividirla automáticamente por etapas, pero si tener presentes las misiones históricas porque como manifestara Fidel:

“(…) hoy nosotros, los revolucionarios de esta generación, nuestro pueblo revolucionario puede sentir  esa íntima y profunda satisfacción de estarles rindiendo a Céspedes, a los luchadores por nuestra independencia, el único tributo, el más honesto, el más sincero, el más profundo:¡ el tributo de un pueblo que recogió los frutos de sus sacrificios, y al cabo de cien años les rinde este tributo de un pueblo unido, de un poder del pueblo, de un pueblo consciente, y  de una revolución victoriosa dispuesta a seguir indoblegablemente, firmemente e invenciblemente la marcha hacia adelante!”

Ante los desafíos actuales, a la Revolución y a los revolucionarios de estos tiempos corresponde el apego  a  la fuerza intrínseca del pueblo proveniente de su historia y a la unidad indestructible, porque como dijo Fidel en el Primer Congreso del Partido, la unión nos dio la victoria. Asimismo, como quedó plasmado en el Juramento de Baraguá.

“…continuaremos nuestro épico esfuerzo por vencer las dificultades, por el desarrollo económico y social de nuestra patria, excepto que se pretenda un día la imposible y loca tarea de destruirnos por la fuerza, interrumpiendo la vida normal de nuestro país. En ese caso, no habrá para los agresores un día de tregua ni calma, y nada volverá a ser normal para ellos…”

Publicado Por: Laudelina Manzano Bell

Periodista de Radio Progreso, que atiende el equipo de redacción del horario despertino para la programación informativa de la emisora de la familia cubana

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