Benny Moré, fiel a la Revolución

Mi amigo Humberto Albanés López, conocido locutor cienfueguero, quien es un  estudioso de la vida de Bartolomé Maximiliano Moré, tiene recopiladas diversas anécdotas relacionadas con el quehacer artístico del Sonero Mayor, nacido en Lajas, Cienfuegos, el 24 de agosto de 1919.

Cuenta que después del 1 de enero de 1959, se especuló mucho sobre que  Benny Moré abandonaría el país en cualquier momento, pues no estaba de acuerdo con el proceso político que trajo un gran cambio social en Cuba.

Pero era todo lo contrario, desde el primer instante se identificó plenamente con la Revolución y con su líder Fidel Castro. Como primer ejemplo tenemos que en 1960 la firma disquera RCA Víctor, de la cual era artista exclusivo, le ofreció la cifra de veinte mil dólares para que dejará el país y se fuera a grabar a los Estados Unidos, propuesta que Benny Moré rechazó de inmediato

También con motivo de la inauguración de nuevas instalaciones en la playa de Varadero, Fidel Castro le envió una invitación para que actuara con su Banda Gigante y cuando el portador del mensaje le pregunta, que cuánto cobraría por la presentación, contestó rápidamente: “…Fidel ya hizo bastante por mi país y puede contar con mi actuación, sin cobrar un centavo…».

Además relata que Israel Castellanos, integrante y delegado de la Banda Gigante, contó que estaban parados en una esquina de Santiago de Cuba y al pasar una muchacha,  Benny dijo: “… Mira, qué bárbara…” y entonces, le salió del corazón a un muchacho que escuchó la expresión: “…Que va compay, el bárbaro es usted…”

Esa misma noche, en la CMKC surgió el Bárbaro del Mambo y lo estuvieron llamando así hasta que en La Habana, al  comenzar  el programa del ritmo Batanga, de Bebo Valdés, en la RHC Cadena Azul, ya no se le podía llamar el Bárbaro del Mambo y entonces  Ibrahim Urbino, locutor del programa, lo presentó como el Bárbaro del Ritmo.

También el archivo de Albanés atesora opiniones de Pablo Milanés:

“…El Benny tenía una tremenda humanidad, una tremenda personalidad encima del escenario, un magnetismo que era una proyección distinta, ya que en ese caso tenemos que hablar de él como carácter, como persona que representaba muchísimas cosas; él representaba mucho, no sólo desde el punto de vista técnico o musical: si le damos una explicación política a la personalidad de Benny Moré, representó la resistencia cultural de nuestro país a la penetración foránea en nuestra música, en nuestra cultura de aquella época…”

El afamado trovador agregó: “…Creemos que la influencia de Benny Moré no se circunscribe sólo al ámbito nacional. Su modo de inspiración, de improvisación, para que se entienda mejor, ha sido para todos los soneros, tanto cubanos como latinoamericanos, de la llamada Salsa, inclusive, un punto de partida. También en el caso de la Nueva Trova, existe su influencia. Benny Moré es un artista verdadero que se identifica con el pueblo…”.

Finalmente les cuento que  Humberto Albanés, recogió esta opinión de  José Antonio Méndez: “…Como autor e intérprete, Benny Moré era completo; interpretaba a los demás y las obras suyas con gran dominio, lo hacía genialmente. Cuando se envía un mensaje, y se envía con honestidad, con sentimiento, llega al público y El Benny vivió exclusivamente para el público y le trasmitía su mensaje en las interpretaciones y actuaciones. Cuando se habla de son en Cuba, ya El Benny es un clásico y se mantendrá toda una vida. Todo lo que él interpretaba lo hacía con una maestría tremenda. Quizás, algunas piezas cantadas por otros artistas, no hubieran tenido el arraigo que causaron si no es por la interpretación de El Benny…”

A pesar de su desaparición física continua actuando para su pueblo no sólo en la eternidad de adelantos tecnológicos como la grabación, el cine y la televisión, pues tomó forma en  bronce y  se pasea por el Prado, con el rostro al nivel de las miradas de los que se cruzan con él.

Camina al son de la música  del quehacer  cotidiano y los  anhelos, alegrías y tristezas de los cienfuegueros, perpetuado en una escultura de bronce del creador José Villa Soberón, que rompe con los esquemas tradicionales para insertarse en el entorno en actitud  eminentemente comunicativa.

Allí está el Sonero Mayor en una relación cómplice con la ciudad que más le gustó, con su  tradicional actitud, el sombrero y el bastón, reproducido en bronce con una altura de 1.82 metros y  300 kilogramos de peso. 

Verlo en el Prado de Cienfuegos, reafirma la admiración por tenerlo  cerca, explosivo y sentimental, melodioso como nadie y una probada cubanía y patriotismo.  

Cada año en su rincón querido de Lajas y en Cienfuegos, la ciudad que más le gustó festejan el natalicio de Maximiliano Bartolomé Moré Gutiérrez, el Benny de los cubanos que fue siempre fiel a la Revolución.

Publicado Por: Manuel Varela Pérez

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