Cuba reiteró este jueves su posición de país que «no agrede, ni amenaza», luego de que las fuerzas de seguridad neutralizaran el ingreso de una embarcación procedente de Estados Unidos que intentó infiltrarse en las costas cubanas con un comando armado. El presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez defendió el derecho de la nación a ejercer la legítima defensa ante lo que calificó como una «agresión terrorista y mercenaria».
El mandatario cubano fue enfático al subrayar que la respuesta de las autoridades no fue más que el ejercicio de la soberanía nacional. «Cuba no agrede, ni amenaza», sentenció Díaz-Canel, quien clasificó la acción militar como un acto necesario para proteger al pueblo cubano de cualquier intento desestabilizador proveniente del exterior.
#Cuba no agrede, ni amenaza.
— Miguel Díaz-Canel Bermúdez (@DiazCanelB) February 26, 2026
Lo hemos planteado en reiteradas ocasiones y lo ratificamos hoy:
Cuba se defenderá con determinación y firmeza frente a cualquier agresión terrorista y mercenaria que pretenda afectar su soberanía y estabilidad nacional. https://t.co/2g3b28fktl
En paralelo a las declaraciones presidenciales, el viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos R. Fernández de Cossío, ofreció una conferencia de prensa para denunciar los pormenores del incidente ocurrido en el pasado miércoles. Según detalló, se trató de un intento de infiltración protagonizado por diez individuos que viajaban a bordo de una lancha con matrícula del estado de Florida, todos ellos con presuntos fines terroristas.
El alto diplomático reveló que, desde el momento de la detección del medio naval, La Habana activó los canales de comunicación con Washington. «Hemos mantenido comunicación sobre este intento terrorista con sus contrapartes estadounidenses, incluyendo el Departamento de Estado y el Servicio de Guardacostas», afirmó Fernández de Cossío, quien añadió que las autoridades de EE.UU. «han mostrado disposición a cooperar» en el esclarecimiento de los hechos.
Como parte del proceso investigativo, el viceministro identificó a los diez implicados en la intentona, entre los que se encuentran Cristian Ernesto Acosta Guevara, Conrado Galindo Sariol y José Manuel Rodríguez Castelló. Fernández de Cossío confirmó el saldo fatal de cuatro de los agresores: Manuel Ortega Casanova, Ledián Padrón Guevara y Héctor Cruz Correa, así como Pavel Alling Peña, y precisó una corrección en una identidad divulgada previamente.
Las pruebas ocupadas en el operativo, según describió el funcionario, evidencian la magnitud del plan desarticulado. El arsenal incautado incluye fusiles de asalto, fusiles de francotirador, pistolas y cócteles Molotov, junto a equipos tácticos como visores nocturnos, chalecos antibalas y medios de comunicación. Un hallazgo particularmente sensible fue «un grupo importante de monogramas de organizaciones contrarrevolucionarias de corte terrorista», lo que refuerza la hipótesis de una operación planificada desde el exterior.
El viceministro contextualizó el ataque dentro de la histórica hostilidad proveniente del territorio estadounidense, recordando que Cuba ha sido víctima de estas agresiones por más de seis décadas. En este sentido, reveló que dos de los interceptados, Amijail Sánchez González y Jordán Enrique Cruz Gómez, ya figuraban en la lista de personas sometidas a investigaciones penales por terrorismo que Cuba compartió con EE.UU. en 2023 y 2025, y que hasta ahora gozaban de impunidad en suelo norteamericano.
Fernández de Cossío concluyó reafirmando el compromiso de Cuba con la lucha antiterrorista y la defensa de su soberanía. «Cuba tiene el deber y la responsabilidad de proteger sus aguas territoriales, es congruente con el derecho internacional que asiste a todos los países, incluido el propio Estados Unidos», subrayó, en una advertencia de que la nación caribeña no permitirá acciones violentas que atenten contra la vida y el bienestar de los cubanos.
(Con información de Cubadebate)
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