Adiós a mi colega y amigo José Antonio de la Osa

El periodista, escritor y profesor José Antonio de la Osa Cao (1939-2021), reportero estelar del diario Granma, acaba de emprender viaje al espacio infinito lleno de música, poesía, luz y color, a donde va a dormir el sueño eterno el ánima de las personas buenas que, según el genio martiano, «aman y fundan». No me asiste la más mínima duda de que esas dos motivaciones fundamentales devinieron leitmotiv en la vida profesional y personal de ese periodista único e irrepetible.

De la Osa, autor del libro Memorias de científicos cubanos, que tuve el grandísimo honor de reseñar para la Revista del Hospital Psiquiátrico de La Habana (versión digital), y miembro ilustre de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), a la que honró con la labor reporteril, que —con indiscutible profesionalidad y arraigo en profundas convicciones éticas— desarrollara durante cuarenta años en los campos de la salud y la ciencia, donde era «uno de los periodistas más confiables, seguros y sagaces de las últimas cuatro décadas en el país». 1

José Antonio era una «persona excelente, culta, ética, apasionada, respetuosa; el hombre de la sonrisa cálida; el caballero [sin tacha y sin mancha]; el sabio consejero, de impecable porte y vestir; el ser íntegro ajeno a chanchullos y zancadillas [tan frecuentes hoy día]; el profesor que nunca dejó de darles los buenos días […] a sus discípulos en la puerta del aula, y [les proporcionó] un arma de trabajo utilísima: la taquigrafía (creó su propio método de enseñanza); el maestro que lleno de magia y amor las almas y [las] aulas de varias generaciones de estudiantes de Periodismo en la Universidad de La Habana». 2

De la Osa era todo eso que los antiguos alumnos y colegas de profesión evocaron en las redes sociales para honrar su sagrada memoria…, y muchísimo más, tanto que no cabe en una crónica periodística, por brillante que pueda ser, ya que conocí personalmente a José Antonio en los años 60, cuando era un joven periodista que —a solicitud expresa del comandante, doctor Eduardo Bernabé Ordaz (1920-2006), director fundador del Hospital Psiquiátrico de La Habana— iba a realizar las versiones taquigráficas de las ponencias presentadas por los profesionales de la salud en las sesiones científicas mensuales programadas en ese centro vanguardista de rehabilitación psicosocial, para su ulterior publicación en la Revista del Hospital Psiquiátrico de La Habana (versión impresa)

Tuve el inmenso privilegio de ser colega y amigo del alma de José Antonio de la Osa, ya que coincidimos —en varias ocasiones— en coberturas periodísticas a eventos de Psicología y Psiquiatría, celebrados en el capitalino Palacio de las Convenciones, así como en la Academia de Ciencias de Cuba, el Hospital Clínico-Quirúrgico «Hnos. Ameijeiras», el Hospital Docente «General Calixto García» y el Hospital Psiquiátrico de La Habana, entre otras instituciones locales de gran prestigio científico-académico. Él reportaba para el diario Granma y yo para Radio Reloj y para el Sitio Web de Radio Progreso.

De esos encuentros, tanto en las sesiones científicas mensuales del Hospital Psiquiátrico, como en las coberturas periodísticas, nació una sincera relación afectivo-espiritual, que fue consolidándose «poco a poco, como llega cojeando la verdad de la mano del tiempo», al decir del pensador heleno Annon; por esa razón —y por otras que trascienden el estrecho contexto de una evocación literaria— experimenté un profundo dolor cuando, a través del diario Granma,conocí la triste noticia relacionada con el fallecimiento de José Antonio.

Gracias a él, aprendí a darles a mis entrevistas a emblemáticas personalidades de la salud pública cubana, así como a mis artículos relacionados con las neurociencias, un «enfoque sui generis, para que los lectores supieran, desde el titular o el lead, que era mi yo, el auténtico, el verdadero, el autor de esa entrevista o artículo […]». Gracias por existir, por ser mi amigo del alma y mi maestro «formalmente informal».  

¡Gloria eterna a la memoria de José Antonio de la Osa Cao, quien ya puede mostrar al cielo —con legítimo orgullo— su obra intelectual y espiritual acabada. ¡Que así sea!

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Publicado Por: Jesús Dueñas Becerra

Jesús Dueñas Becerra. Ejerce como colaborador la crítica artístico-literaria y el periodismo cultural en varios medios nacionales de prensa, en especial, en la emisora de la familia cubana: Radio Progreso. Su actividad fundamental es la crítica de danza y cinematográfica, así como las artes escénicas y las artes plásticas.

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