Aniversario 61 de la intervención de Fidel en las Naciones Unidas

En Nueva York, por estos días se desarrolla el septuagésimo sexto período de sesiones de la Asamblea General de la ONU y más que remembranzas en torno a una efemérides acontecida en aquel recinto los cubanos perfilamos  hoy un sentimiento inspirador de respeto eterno por un líder más que histórico y visionario: Fidel Castro.

Se cumple este 26 de septiembre, el aniversario 61 del  histórico discurso pronunciado por el Comandante en Jefe, Primer ministro del Gobierno Revolucionario en la sede de la Organización de las Naciones Unidas donde quedó expuesto todo el régimen de vasallaje imperial impuesto a Cuba por los gobiernos de Estados Unidos antes del triunfo de 1959 y las pretensiones de continuar con políticas intervencionistas y de tutelaje hacia la isla, desconociendo la independencia de esta nación.

Al comienzo de su intervención ante el plenario, Fidel hizo alusión al trato vejaminoso recibido en la ciudad neoyorquina, a la intolerancia hacia una delegación con intereses propios, los intentos de extorsión, desalojo del hotel en que residían, y cómo recibieron hospedaje en un humilde hotel de los negros de Harlem:

“…en vista de que no se pudo impedir nuestra estancia en aquel lugar, comenzaron las campañas de difamación.  Comenzaron a esparcir por el mundo la noticia de que la delegación cubana se había alojado en un burdel.  Para algunos señores, un hotel humilde del barrio de Harlem, de los negros de Estados Unidos, tiene que ser un burdel.  Y además, han estado tratando de cubrir de infamia a la delegación cubana…”

Exponer la verdad acerca de un país en un escenario tan hostil requirió sobreponerse al mismo y alzar la voz durante la sesión, desde donde Fidel expresó:

“El problema de Cuba.  Quizás algunos de ustedes estén bien informados, quizás algunos no.  Todo depende de las fuentes de información, pero, sin duda que para el mundo el problema de Cuba, surgido en el transcurso de los últimos dos años, es un problema nuevo.  El mundo no había tenido muchas razones para saber que Cuba existía.  Para muchos era algo así como un apéndice de Estados Unidos.  Incluso para muchos ciudadanos de este país Cuba era una colonia de Estados Unidos.  En el mapa no lo era; en el mapa nosotros aparecíamos con un color distinto al color de Estados Unidos.  En la realidad sí lo era”.

“…No nos da vergüenza tener que proclamarlo, porque frente a esa vergüenza está el orgullo de poder decir, ¡que hoy ninguna embajada gobierna nuestro pueblo, que a nuestro pueblo lo gobierna el pueblo!…”  

Las seis décadas transcurridas en un contexto de invasiones, ataques terroristas, campañas de difamación y bloqueo económico, corroboran como  manifestara Fidel que las batallas por delante iban a ser difíciles y plagadas de dobles raseros y que se tenían que enfrentar con una ideología sólida y el convencimiento de que ser soberanos implicaría desarrollarnos en un mundo a la vez que cambiante, movido por fuerzas muy poderosas en lo económico, la defensa y las tecnologías.   

Por eso en ese bregar y ante la intransigencia de un enemigo potente,  no es mera consigna el ser continuidad de un proceso iniciado en el siglo pasado, no solo es preconizarlo, sino llevarlo a vías de hecho con sostenibilidad en los propósitos delineados para cada uno de los sectores que conforman el estado y la sociedad cubana que tiene en hombres y mujeres a sus protagonistas.

Precisamente, ahora mismo están en marcha disímiles provocaciones para tratar de desviar el cauce de los objetivos que inspiran a una genuina Revolución como la cubana y,  como parte de un programa estratégico insisten los intentos de aplicar modalidades incluidas en la guerra de cuarta generación como la desinformación, el descrédito, ruptura de la unidad nacional y proliferación de noticias falsas en desméritos de las obras e imagen de los dirigentes gubernamentales. 

Asimismo, surgen voces satélites o mensajeros por encargo para propagar un discurso preconcebido como ocurrió en la Sexta Cumbre de la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (CELAC), pero se estrellan en un muro sin brechas y reciben respuestas de tal contundencia como la expresada por el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la Republica, Miguel Díaz Canel, en representación de un pueblo que avanza confiado en la lealtad de los principios fundacionales de la Revolución Socialista liderada desde siempre por Fidel quien manifestó así hace sesenta y un años en la ONU:

“…los países pequeños cuando queremos ser libres, sabemos que lo estamos siendo a nuestra cuenta y riesgo, y porque de verdad los pueblos, los pueblos cuando están unidos, cuando defienden un derecho justo, pueden confiar en sus propias energías, porque no se trata, por supuesto, de un grupo de hombres, como nos han querido pintar a nosotros, gobernando un país.  Se trata de un pueblo gobernando un país; se trata de un pueblo entero firmemente unido y con una gran conciencia revolucionaria, defendiendo sus derechos.  Y eso lo deben saber los enemigos de la Revolución y de Cuba, porque si lo ignoran están cometiendo un lamentable error”.

Publicado Por: Laudelina Manzano Bell

Periodista de Radio Progreso, que atiende el equipo de redacción del horario despertino para la programación informativa de la emisora de la familia cubana

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