Una exposición que mira en dos direcciones distintas pero que al final convergen en un mismo espacio del Centro Histórico habanero, abre hoy sus puertas al público. Se trata de la muestra transitoria «Tributo a Choco», dedicada al fallecido pintor, escultor y grabador cubano Eduardo Roca Salazar (1949-2026), quien también es celebrado por dos de sus reconocidas obras inspiradas en el movimiento danzario. La iniciativa coincide, además, con la conmemoración del Día Internacional del Arte Danzario.
Las piezas que dan título a la intencionalidad de la muestra son «Bailarina», de 1998, y «Pirouette», creada en 2008; dos trabajos que le permiten a la exhibición un doble propósito que rinde tributo, por igual, a las artes plásticas y a la danza. Insertada en los recorridos habituales de las guías del Gran Teatro de La Habana, la muestra estará disponible en el icónico inmueble de Prado y San José, en La Habana Vieja, desde las 10:00 a.m. hasta las 5:00 p.m. La decisión sobre el espacio obedece al cierre temporal del Museo Nacional de la Danza.

Sobre la aparente distancia entre el arte plástico y una fecha que celebra a los bailarines del mundo, Denise Bárbara Rodríguez Tejera, subdirectora del Museo Nacional de la Danza, ofreció una explicación certera. En esta ocasión, argumentó, homenajean al Premio Nacional de Artes Plásticas (2017) no solo por su destacado desempeño como creador, sino también como retribución a las inspiraciones que este encontró en la danza a través de sus obras. Es un reconocimiento que cruza fronteras artísticas.
De hecho, los cuadros referidos formaron parte de una sala dedicada a la inolvidable Prima Ballerina Assoluta, Alicia Alonso, en la anterior sede del Museo de la Danza. Aquel espacio, bajo la curaduría de la también Premio Nacional de Artes Plásticas (2019) Lesbia Vent Dumois, albergaba obras de otros pintores cubanos que dialogaban con el universo dancístico. La muestra actual recupera ese espíritu de comunión entre disciplinas y lo pone al alcance de los visitantes del Gran Teatro.
Laureado en 1995 con la Distinción por la Cultura Nacional, Eduardo Roca —conocido en el mundo artístico como «Choco»— realizó una amplia labor docente dentro y fuera de Cuba en instituciones de su especialidad. Su obra no se circunscribe a las salas cubanas: sus piezas se exponen en galerías, museos y fundaciones de todo el mundo. Sin embargo, su vínculo con la danza y con figuras como Alicia Alonso le otorga una dimensión particular dentro de la sensibilidad de la isla.
Tras su fallecimiento el pasado 16 de abril, el Consejo Nacional de Artes Plásticas destacó que Choco dejó un inmenso legado en la pintura, la escultura y especialmente en el grabado, disciplina en la que sobresalió de manera excepcional. Su obra, raigalmente cubana y profundamente marcada por la herencia africana, renovó el lenguaje de las artes visuales de la mayor de las Antillas. «Tributo a Choco» es, en esencia, una invitación a recorrer esa huella imborrable desde el corazón del Ballet Nacional de Cuba.
(Con información de ACN)
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