Despaigne, Softbank y el fin de una dinastía en el béisbol de Japón

Según un artículo publicado este miércoles por el diario Nikkan Sports, el cubano Alfredo Despaigne, veterano de nueve campañas en la Liga Japonesa de Béisbol Profesional (NPB), declaró en una visita reciente al Pay Pay Dome que está interesado en regresar a los Halcones de SoftBank en 2023.

El toletero de 36 años de edad, que acaba de completar un contrato de una temporada con el conjunto de Fukuoka, parece destinado a quedar en libertad debido a su avanzada edad y al hecho de que las lesiones ya no le permiten jugar el calendario completo.

No obstante, cuando logró ver acción registró buenos números y hasta fue uno de los bateadores más destacados del equipo en los play off. Esa actuación, por sí sola, le amerita una oferta para continuar con la organización en 2023, pero puede que la gerencia no desee retenerlo.

SoftBank está a punto de perder a su mejor lanzador, Kodai Senga, quien se acaba de convertir en agente libre y tiene planeado dar el salto a las Grandes Ligas.

Si además deja en libertad a Despaigne y a su compatriota Yurisbel Gracial, se verá forzado a reconstruir por completo su plantel y es posible que ese sea su deseo en este momento.

CONTEXTO

Todo parece indicar que Alfredo Despaigne disputó su último partido en la NPB, por lo que no solo estamos ante el final de su exitosa carrera con los Halcones de SoftBank sino también ante la caída de una de las mayores dinastías en la historia del circuito.

El toletero de Granma firmó un contrato de una temporada y 2,5 millones de dólares a principios de este año y a pesar de que su rendimiento fue bueno cuando logró ver acción, las lesiones y su avanzada edad sin duda ya le impiden jugar el calendario completo.

En teoría, el club podría intentar renovarlo para 2023, pero tomando en cuenta que ya no hay una dinastía que defender después de haber quedado fuera de la Serie de Japón por dos años consecutivos, entonces lo más probable es que no lo haga.

Después de todo, Despaigne no es el único que va de salida. Su compatriota Yurisbel Gracial, quien ya tiene 37 años de edad y también se ha visto afectado por las lesiones, seguramente quedará en libertad en las próximas semanas, al igual que el estadounidense Colin Rae.

Peor aún, la franquicia está a punto de perder a su mejor abridor de la última década, el derecho Kodai Senga, quien se acaba de convertir en agente libre y anunció que intentará dar el salto a las Grandes Ligas este mismo invierno.

Si a todo esto sumamos la natural baja en el rendimiento de veteranos como Yuki Yanagita y Takuya Kai, quienes ya no pueden rendir tanto como antes debido a su edad, entonces no cabe duda de que nos encontramos ante el final de una época en la franquicia.

No será nada sencillo cubrir este tipo de bajas, incluso en el caso del equipo más rico de todo Japón, por lo que es posible que pasen varios años antes de que SoftBank pueda recuperar la solidez que demostró en la última década.

Si ese fuera el caso, entonces no nos queda otra que mirar atrás con orgullo y celebrar el legado que nos dejaron esos jugadores y ese equipo.

Despaigne llegó a Japón en 2014, el año en que entró en vigencia el actual acuerdo entre la Federación Cubana de Beisbol (FCB) y la NPB para importar peloteros a Japón y permitirles jugar profesionalmente.

Los Marinos de Lotte fueron su primer destino y a pesar de debutar, después de superada la mitad del calendario su rendimiento fue lo suficientemente bueno como para justificar su renovación para la temporada siguiente.

Su actuación en 2015 mejoró bastante y la de 2016 fue mejor aún, por lo que SoftBank no perdió tiempo en sacar su chequera para prácticamente obligar a la FCB a que le diera su contrato para las siguientes tres campañas, a cambio de un gran desembolso financiero, claro está.

Así, el cubano llegó a SoftBank en 2017 y de inmediato procedió a ganar los títulos de jonrones (35) y empujadas (103) de la Liga del Pacífico, además de ayudar a su club a ganar el campeonato del circuito y la serie de Japón.

Después de ese momento no pudo repetir esos éxitos individuales, pero eso no le impidió llevar al conjunto de Fukuoka a ganar la serie de Japón otra vez, en ocasiones por barrida y con total contundencia, en 2018, 2019 y 2020.

Las lesiones apenas lo dejaron jugar en 2021 y 2022, pero eso no le impidió seguir acumulando los destacados números con los que ahora se despide: 184 jonrones de por vida, 545 empujadas, 786 jits, un promedio de .263 y un OPS de .842.

Se trata, sin duda, de la carrera más longeva para un cubano en la historia del beisbol japonés y también la más exitosa en números totales, si bien no en reconocimientos individuales. Esa distinción todavía pertenece a Orestes Destrade.

Si bien su impacto no fue igual, también debemos reconocer el aporte de Gracial, quien llegó a la organización en 2018 y desde el principio fue clave para el éxito de esta. En 2019, sin ir muy lejos, conectó 28 vuelacercas y bateó para .319.

A principios de este año firmó un contrato de una campaña con opción a una segunda, pero después de disparar apenas siete estacazos y remolcar 30 carreras en 99 juegos, la gerencia parece haber decidido no ejercer su opción para 2023.

Aunque sus números de por vida son muy modestos comparados con los de Despaigne, igual fue clave para el éxito de SoftBank en tres series de Japón, especialmente en la de 2019, en que fue nombrado jugador más valioso después de sumar tres jonrones, seis empujadas y un promedio de .375.

SoftBank le dice adiós a la tercera mejor dinastía en la historia de la NPB, después de las registradas por los Gigantes de Yomiuri (nueve títulos de la serie de Japón consecutivos entre 1965 y 1973) y los Leones de Seibu (ocho títulos entre 1982 y 1992).

Después de dominar la década del 2000, pero sin haber podido transformar ese dominio en títulos, el conjunto de Fukuoka lo ganó todo en 2011 y luego repitió ese éxito en 2014, 2015, 2017, 2018, 2019 y 2020 para cosechar siete coronas nacionales en un espacio de 10 campañas.

Sus cuatro triunfos seguidos entre 2017 y 2020 constituyen la segunda racha más larga en la historia de la serie de Japón, después de las nueve victorias de Yomiuri entre 1965 y 1973. Los Búfalos de Orix y los Leones de Seibu lograron sumar tres en fila.

A pesar de haber tenido un exitoso debut en la NPB en las décadas de los 50 y 60, el conjunto decayó mucho en años posteriores y no pudo recuperar su grandeza hasta mediados de los 90, cuando el legendario Sadaharu Oh tomó las riendas como mánager.

Desde entonces, el club fue creciendo paso a paso hasta ganar de nuevo la serie de Japón en 1999 y 2003. Su mala actuación en la postemporada le impidió cosechar más títulos en 2004, 2005 y 2010, pero a partir de 2011 logró erigir la dinastía que acaba de terminar.

En ese período, el equipo cambió de mánager en un par de ocasiones y también reemplazó varias generaciones de estrellas con otras que hicieron un trabajo de tanta calidad o incluso mejor que las anteriores, pero ya no parece posible que puedan extender esa racha.

Sus mejores figuras actuales ya van de salida o están demasiado viejas, y a pesar de que la organización ha construido un exitoso programa de desarrollo de jugadores, los nuevos talentos que han surgido en los últimos años todavía no han alcanzado el nivel necesario para poder mantener la dinastía.

Como consecuencia, lo más probable es que SoftBank «desaparezca del mapa» en el futuro cercano y no regrese sino hasta que logre ensamblar otra vez una nueva generación dorada que le permita regresar a la cúspide del beisbol japonés.

Es posible que su enorme capacidad financiera le ayude a acelerar el proceso, pero al mismo tiempo no existe garantía de que los nuevos importados que contraten se adapten perfectamente al circuito apenas lleguen al país.

Publicado Por: JIT

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