Elogio a un recuerdo: José Zamorano

El primer bailarín José Zamorano (1953-2020), figura insignia del Ballet Nacional de Cuba (BNC), Patrimonio Cultural de la Nación, siempre está en el recuerdo de los amamos la danza, porque en él se resumen un arte inmarcesible.

El carismático artista escribió una de las leyendas profesionales más bellas en la historia de una de las mejores agrupaciones danzarias del orbe, que fundara y dirigiera —hasta su lamentable deceso— la prima ballerina assoluta Alicia Alonso (1920-2019).    

Zamorano comenzó sus estudios académicos en la Escuela Nacional de Ballet (ENB) en 1963, de la cual egresó en 1971, luego de haber recibido clases magistrales impartidas por la profesora Ramona de Sáa, directora de esa emblemática institución de enseñanza artística, así como por otros eminentes pedagogos, y formado en los principios técnicos, teórico-conceptuales, metodológicos, éticos y estético-artísticos de la Escuela Cubana de Ballet (ECB), de la cual fuera un ilustre representante.

Al egresar de la ECB, integró el elenco del BNC, donde con la guía de maestros como Alicia Alonso, Fernando Alonso (1914-2013), Joaquín Banegas, Josefina Méndez (1941-2007) y Azari Plisetski, dio inicio a una fecunda carrera artístico-profesional, que lo exaltó, en 1980, a la categoría de primer bailarín, y conquistó la admiración, el afecto y el respeto del público cubano y foráneo, en giras realizadas por numerosos países de los cinco continentes.

Dueño de un amplio repertorio, que incluyó el desempeño de los grandes papeles de la tradición romántico-clásica, en obras como Giselle, El lago de los cisnes, La bella durmiente del bosque, Coppélia, Don Quijote, Cascanueces y La fille mal gardée, alcanzó también los más efusivos elogios en obras contemporáneas, como Las sílfides, Carmen, Canto Vital, El poema del fuego, Leda y el cisne, Evasión, La Cenicienta, Paso a tres y El jardín de las lilas, entre otras que harían interminable esta evocación literaria.

La relevancia artística de José Zamora se hizo evidente como danseur noble y como intérprete de papeles de carácter; dualidad que lo caracterizó durante toda su carrera.

En 1976, obtuvo el Diploma de Honor del Concurso Internacional de Ballet de Japón y posteriormente recibió elogiosas críticas como artista invitado de importantes compañías danzarias extranjeras: el Ballet de Budapest, el Ballet de Bellas Artes de México, el Ballet del Teatro Teresa Carreño (Caracas), y el Ballet de Cali (Colombia). En 1993, fue galardonado con la Distinción Por la Cultura Nacional.

Al abandonar la escena como intérprete, desarrolló una exitosa carrera como maestro, ensayador y maître, especialmente en Cuba y México.

Publicado Por: Jesús Dueñas Becerra

Jesús Dueñas Becerra. Ejerce como colaborador la crítica artístico-literaria y el periodismo cultural en varios medios nacionales de prensa, en especial, en la emisora de la familia cubana: Radio Progreso. Su actividad fundamental es la crítica de danza y cinematográfica, así como las artes escénicas y las artes plásticas.

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