Elsa Gutiérrez Baró: «dirigir la revista Mujeres fue una experiencia que me hizo crecer»

En el «Día Internacional de la Mujer», que se celebra el 8 de marzo, en honor a la feminista y luchadora comunista alemana, Clara Zetkin (1857-1933), quiero evocar la sagrada memoria de la Dra. Sc. Elsa Gutiérrez Baró (1928-2019), profesora emérita de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana hasta su lamentable deceso, a través de una de las últimas entrevistas que la también Miembro de Honor de la Sociedad Cubana de Psiquiatría le concediera a este cronista con motivo de un aniversario más de la revista Mujeres, de la que fuera su primera directora, y que, en 2023, llega a su cumpleaños 62.

En 1961, circuló el primer número del órgano de prensa de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), y para hablarnos de ese acontecimiento editorial en nuestra geografía insular, la prolífica escritora y experimentada psiquiatra infanto-juvenil nos narra sus vivencias al respecto.

Si bien la directora fundadora de la Clínica del Adolescente, única de su tipo en Latinoamérica, no necesita presentación alguna, me parece oportuno destacar que era la autora de varios textos sobre salud mental infanto-juvenil, publicados por la Editorial Científico-Técnica, e inmediatamente agotados, sobre todo por el impacto que generaran en el público lector, así como en la prensa especializada (tuve el honroso privilegio de reseñar para el Portal CubaLiteraria todos y cada uno de dichos títulos).

¿Qué representa para usted haber sido designada primera directora de la revista Mujeres?

Si quieres que te sea sincera, me sentí ambivalente: esa fue mi primera reacción. Ahora bien, el hecho de que Vilma [Espín Guillois] y las restantes compañeras de la Dirección Nacional de la FMC confiaran en mí representó un honor y un reconocimiento, un tanto inmerecido, creo yo, porque uno de los argumentos que me daban era que a mí me gustaba escribir (cosa que es cierta).

Otro argumento fue que yo era […] responsable y entusiasta (tenían en mente el trabajo […] que yo acababa de concluir como directora de las escuelas campesinas).

Sin embargo, dirigir una publicación nueva, con énfasis en aspectos relacionados con la Revolución y las mujeres cubanas, era otra cosa bien diferente. Y como era natural, todo eso me preocupaba y hasta me asustaba. No obstante, siempre me brindaron todo el apoyo que la nueva tarea exigía.

¿Cómo se las ingeniaba para escribir los artículos de fondo (editoriales) que abrían cada nuevo número de la revista, así como para estructurar el buen funcionamiento de esa publicación periódica?

Desde el mismo día en que tomé posesión de la dirección de la revista Mujeres formé un excelente Consejo de Dirección, cuyos integrantes eran todos muy profesionales, con inteligencia global y emocional, y muchos deseos de ayudarme y apoyarme.

Fui sincera con ellos y les dije que yo no tenía experiencia, aunque sí muchos deseos de aprender. La respuesta fue muy positiva. Además, la Dirección Nacional de la FMC se mantenía al tanto de todo: temas que debían tratarse y cómo debían enfocarse, sugerencias, problemas; en definitiva, dirigir la revista Mujeres fue una experiencia que me hizo crecer, una labor colectiva alentadora, que me ha resultado útil en grado sumo.

¿Podría relatarnos alguna anécdota que le haya dejado una huella indeleble en su memoria poética?

Siempre estaba temerosa, pero feliz. La revisión de las pruebas de plana o el emplane, cuando algo salía mal, me producía taquicardia, pero —al día siguiente— ya estaba «curada» para continuar en el mismo «frente de batalla», que la Revolución me había designado.

Hoy le agradezco al equipo lo mucho, muchísimo, que aprendí, y evoco a los integrantes de aquel colectivo con inmenso amor y sincera gratitud.

¿Cómo valora los cambios ocurridos en la revista en su medio siglo de vida editorial?

Yo opino que mantener un órgano de prensa de ese tipo durante medio siglo es ya un éxito, pero —además— las dificultades económicas que afrontamos influyen mucho en la calidad del papel, en las tiradas, en los salarios […]. No obstante los inconvenientes, que no son pocos, la revista Mujeres es muy solicitada, tanto ayer como hoy.

Existe una gran demanda todavía no cubierta completamente; la tirada de 139,000 ejemplares resulta insuficiente para satisfacer la avidez cognoscitiva y espiritual de la población tropical, que vive, ama, crea y sueña en la mayor isla de las Antillas.

Si —hipotéticamente— ahora fuera nombrada directora de Mujeres, ¿qué orientaciones impartiría a quienes laboran en la revista?

Es una pregunta muy interesante (como todas las que tú me has formulado), pero en extremo difícil de contestar, pero lo voy a intentar.

La primera orientación que yo les impartiría es mantenerse, luchar, no dejarse vencer por las dificultades, multiplicar la resiliencia (capacidad que tenemos los seres humanos para levantarnos cada vez que tropezamos y caemos, así como el coraje para decir sí o no, en dependencia de las circunstancias), soñar y tener utopías.

Pienso que es interesante mantener la correspondencia con los lectores y realizar investigaciones in situ y encuestas sobre problemas actuales que afectan el desarrollo integral no solo de la mujer, sino también de la sociedad cubana en general.

Trabajar sin descanso el tema de la familia, la juventud, la diversidad sexual, las drogas lícitas e ilícitas, las modas, la cocina y los alimentos, entre otros de indiscutible vigencia.

Buscar modos inteligentes para rescatar los valores éticos, humanos y espirituales, porque en el mundo de hoy se hace evidente, estimo yo, que hay una crisis de civilización. Si perdiéramos esos valores (que, lamentablemente, se están deteriorando de forma gradual y progresiva en todas partes del orbe), descenderíamos a las restantes especies no racionales.

¿Desea agregar algo para que no se le quede nada en el tintero?

Darte las más sinceras gracias, querido colega y amigo del alma, por convertirte en mi entrevistador y cronista particular, y además, por el afecto y el cariño que me profesas, y que yo te correspondo con creces, desde hace más de cuatro décadas.

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Publicado Por: Jesús Dueñas Becerra

Jesús Dueñas Becerra. Ejerce como colaborador la crítica artístico-literaria y el periodismo cultural en varios medios nacionales de prensa, en especial, en la emisora de la familia cubana: Radio Progreso. Su actividad fundamental es la crítica de danza y cinematográfica, así como las artes escénicas y las artes plásticas.

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