Enrique Pineda Barnet: personalidad clave de la cultura

El maestro Enrique Pineda Barnet (1933-2020), laureado con el Premio Nacional de Cine 2006 y Coral de Honor en el Festival de La Habana 2016, acaba de emprender viaje hacia el encuentro con el Espíritu Universal, en ese mundo mágico, lleno de música, poesía, luz y color, donde duerme el sueño eterno el espíritu de quienes —al decir martiano— «aman y crean».  

Pineda Barnet era uno de los fundadores de la Sociedad Cultural Nuestro Tiempo. Recibió el Premio Nacional de Literatura «Alfonso Hernández Catá», en 1953 por su cuento Y más allá la brisa… fue miembro fundador de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y miembro ilustre de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC). 

Entre 1958 y 1959 se graduó de los cursos de Dramaturgia, Actuación y Dirección, impartidos en Teatro Estudio, así como de la Escuela Profesional de Publicidad, adscrita a la Universidad de La Habana, donde cursó —además— la carrera de Doctor en Filosofía y Letras. Hasta 1960, laboró como redactor, periodista y director de programas de radio y televisión.  

Ingresó en el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), en 1962, como guionista de la serie didáctica Enciclopedia Popular, para la cual escribió apuntes acerca de dos estrenos teatrales: Aire frío, de Virgilio Piñera, y Fuenteovejuna, de Lope de Vega.

Obtuvo mención de teatro en el concurso Casa de las Américas 1964 por El juicio de la Quimbumbia. Ejerció como crítico cinematográfico en las revistas Cine Cubano y Cuba Internacional. Dirigió la antológica filmación del primer largometraje acerca de la prima ballerina assoluta Alicia Alonso: Giselle, concebida —desde una óptica eminentemente estético-artística— en términos cinematográficos.

Después de colaborar, en 1963, como coguionista con el dramaturgo argentino Osvaldo Dragún y el cineasta uruguayo Ugo Ulive, en el filme Crónica cubana, fue nombrado asesor y coautor con el poeta soviético Evgueni Evtushenko del guion de la mítica coproducción soviético-cubana Soy Cuba (1964).

El crítico canadiense Norman McLaren le dedicó una crónica elogiosa a Cosmorama (1964), uno de los primeros documentales de Pineda Barnet. David, aproximación sui generis a un héroe revolucionario, se destaca en su obra como realizador. Tan interesante largometraje documental, realizado en 1967, deviene un estudio del carácter tierno y firme, así como de la carismática personalidad de Frank País García, jefe de la lucha clandestina en Santiago de Cuba.

En 1968, desempeñó las funciones de asesor del cineasta italiano Franco Solinas en el guion del filme Queimada, concebido por el realizador Gillo Pontecorvo. Ese mismo año escribió y dirigió —con destino a la pantalla chica— el largometraje Che, estrenado en Eurovisión.

Otros títulos son el documental Versos sencillos, recreación en 1972 de los textos de Martí, interpretados por el cantautor Pablo Milanés y el trovador Luis Gómez. Tres años después, filmó la superproducción histórica Mella, en la que sigue con audacia y distanciamiento brechtiano la trayectoria del líder estudiantil y antiimperialista Julio Antonio Mella.

Su pasión por la historia lo condujo a acercarse —en la película Aquella larga noche (1979)— a Lidia Doce y Clodomira Acosta, avitualladoras y mensajeras de la guerrilla rebelde en la Sierra Maestra, hasta su captura, tortura y posterior asesinato.

Tiempo de amar (1983), su versión de la novela Brumario, del escritor Miguel Cossío Woodward, sigue la relación de una pareja obligada a separarse durante la crisis de los misiles, en octubre de 1962. Enfocar al ser humano a partir de sus contradicciones internas es un leitmotiv admitido por Pineda Barnet en su fecunda leyenda profesional en el campo de la cinematografía tropical y de mucho más allá de nuestras fronteras geográficas.

El filme musical La bella del Alhambra (1989), inspirado en la novela testimonial Canción de Rachel, del poeta, escritor y etnólogo, Miguel Barnet, de gran éxito de público y aceptación por la crítica, significa —en el contexto del cine cubano revolucionario— el saldo tardío, pero válido, de una deuda con un género de arraigo popular, que los espectadores nacionales (y de allende los mares), esperaron durante décadas. La bella del Alhambra constituyó un récord de espectadores en la mayor isla de las Antillas durante su estreno y de ventas en el extranjero, y recibió —entre otros galardones— el premio Goya al mejor filme foráneo de habla hispana.

Incursionó en el vídeo desde 1997, a través de varios proyectos con el grupo independiente Arca, Nariz, Alhambre, taller de creación del cual es fundador y con el que realizara varios cortometrajes. Además de dos documentales, dirigió en Puerto Rico el largometraje Angelito mío (1998).

Nunca abandonó la docencia, e impartió conferencias en disímiles instituciones: la Escuela Internacional de Cine y Televisión. Desde 1986, era profesor titular de la capitalina Universidad de las Artes (ISA), donde fundara la Facultad de Artes Danzarias.

La cinta La anunciación, laureada con el Gran Premio del Festival de Cine Pobre «Humberto Solás» y filmada en técnica digital en una sola locación, tiene por lema el principio ético-humanista, que él compartía: «Ámense, por encima de todas las diferencias, [porque] no hay mayor amparo que nosotros mismos».

Aplausos es el título de una de las últimas obras en su filmografía. Tan genuino creador merece afecto y respeto eternos, ya que enfrentó  adversidades con sapiencia y valentía, y no dudó en acercarse críticamente a temas tabúes, sobre todo en un filme relacionado con los conflictos de nivel neurótico que enfrentan al yo (conciencia)y al superyó (código ético-moral, que condiciona el comportamiento de un individuo en su medio, y que responde a las normativas impuestas por la vigente programación socio-cultural), en un joven que no acepta su condición homosexual, y cuando la lleva a vías de hecho con todas y cada una de sus implicaciones eróticas, llega al homicidio. Es de señalar, el conocimiento ancho y lejano que Pineda Barnet poseía acerca del psicoanálisis ortodoxo, y que reflejó en ese filme, cuyo título lamentablemente he reprimido, pero no olvidado.

Asimismo, cabe resaltar que el Presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, lamentó desde su cuenta en la red social Twitter el fallecimiento del destacado cineasta cubano Enrique Pineda Barnet. El mandatario cubano, envió las condolencias a familiares y amigos del reconocido cineasta a quien catalogó además como uno de los grandes maestros del cine cubano.

Publicado Por: Jesús Dueñas Becerra

Jesús Dueñas Becerra. Ejerce como colaborador la crítica artístico-literaria y el periodismo cultural en varios medios nacionales de prensa, en especial, en la emisora de la familia cubana: Radio Progreso. Su actividad fundamental es la crítica de danza y cinematográfica, así como las artes escénicas y las artes plásticas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

15 − Trece =