Giselle: gema del ballet romántico mundial

La sala «Avellaneda» del Teatro Nacional, sede principal del XXVII Festival Internacional de Ballet de La Habana «Alicia Alonso», abrió sus puertas para recibir —con danza, música, poesía, luz y color—al elenco artístico del Ballet Nacional de Cuba (BNC), Patrimonio Cultural de la Nación.

La troupe, que dirigela primera bailarina Viengsay Valdés, llevó a las tablas del coliseo capitalino el ballet romántico Giselle, cuya versión cubana es el resultado de la inagotable inspiración y creatividad de la prima ballerina assoluta Alicia Alonso (1920-2019), y fuera magistralmente interpretado por los primeros bailarines Dani Hernández (BNC) y Susana Salvi (Ballet de la Ópera de Roma), quienes desempeñaron los papeles de «Giselle» y «Albrecht, duque de Silesia», muy bien secundados por solistas y miembros del cuerpo de baile, y con el acompañamiento musical de la Orquesta Sinfónica del Gran Teatro de La Habana «Alicia Alonso», dirigida por el maestro Yhovani Duarte.

Sin ningún género de duda, Giselle es el ballet más codiciado y aclamado por los amantes del «arte de las puntas» y por los propios artistas, quienes lo consideran un «sueño» y una verdadera «prueba de fuego», de la que —lamentablemente— no todos los bailarines salen airosos.

Esa joya del arte danzario universalejerce un encanto especial en balletómanos nacionales y extranjeros; fascinación que —ni el paso del dios Cronos— logra disminuir, ya que una técnica impactante no alcanza para desempeñar el papel de «Giselle», cuyos retos primordiales son el virtuosismo técnico y la interpretación teatral, fundidas en cálido abrazo, estilo impecable, así como entrega incondicional en cuerpo, mente y espíritu al arte danzario en general, y al ballet clásico en particular.

A la versión insular diseñada por la eximia ballerina la identifica en —cualquier coliseo del orbe— el excelente montaje del drama, el carácter, la fuerza y la comunicación entre todos los personajes. La ingente labor coreográfica y la interpretación personal de ese ballet por parte de Alicia Alonso recibieron, en 1966, el Grand Prix de la Ville de Paris, en Francia.

Por otra parte, quiero destacar la impecable interpretación que hace de Giselle, la carismática bailarina Susana Salvi, quien —con sus complejos pas de danse— acaricia el centro mismo del mundo interior de un público que percibe y admira su forma sui generis de bailar y de prestarle pie y alma al personaje de «Giselle». Entre otras virtudes dignas del más cálido elogio, la artista europea intelectualiza y espiritualiza los movimientos corporales en que se sustenta la técnica académica y la proyección escénica (indicadores teórico-prácticos que adquiriera durante su formación como bailarina profesional y perfeccionara en la praxis danzaria), para dominar —como lo hizo— el clima emocional del auditorio, y acabar prácticamente «hechizado» por la «magia» que Susana Salvi irradia desde el proscenio, ya que desarrolla todo un caudal de ternura, candidez e ingenuidad para otorgarle credibilidad a la inocente campesina que muere por un amor, aparentemente traicionado y no correspondido.

Dani Hernández, cuya madurez artístico-profesional se consolida cada vez más, hace un uso exacto y preciso de los conocimientos teórico-conceptuales y prácticos adquiridos en la prestigiosa Escuela Cubana de Ballet, y ha interiorizado e incorporado a su estilo danzario de afrontamiento, que al personaje protagónico de «Albrecht» debe llevarlo a las tablas con el amor y la pasión que singularizan al fogoso «Duque de Silesia», quien está dispuesto a morir bailando por agotamiento físico, para encontrarse con su adorada «Giselle» en el «universo espectral» donde mora «Mirtha», la malvada Reina de las Willis, escoltada por las doncellas que fallecieron vírgenes. Con razón, el público local y extranjero los ovacionó con razón y emoción, ya que le ofrecieron un espectáculo que acarició —con creces— el intelecto y el espíritu humanos.

Publicado Por: Jesús Dueñas Becerra

Jesús Dueñas Becerra. Ejerce como colaborador la crítica artístico-literaria y el periodismo cultural en varios medios nacionales de prensa, en especial, en la emisora de la familia cubana: Radio Progreso. Su actividad fundamental es la crítica de danza y cinematográfica, así como las artes escénicas y las artes plásticas.

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