Henry Reeve: Un digno norteamericano que dio la vida por Cuba

Los cienfuegueros  rinden homenaje al Brigadier del Ejército Libertador Henry Reeve, El Inglesito, cada año al cumplirse el aniversario de su caída en combate en  las llanuras de Yaguaramas del municipio cienfueguero de Abreus.

 En esta oportunidad no aconteció un acto masivo debido a las afectaciones de la Covid-19, pero una representación de los vecinos de ese Consejo Popular a nombre del resto de la población concretaron el merecido tributo, destacando las cualidades del valiente internacionalista. 

Un monumento perpetúa su memoria en el escenario natural, donde jóvenes, trabajadores y pueblo en general llegan para recordar a quien fue considerado uno de los jefes mambises más talentoso, valiente y honorable, allí las nuevas generaciones manifiestan  el compromiso de ser dignos seguidores del ejemplo del valeroso combatiente por la independencia de Cuba.  

Han transcurrido 145 años desde que en los campos de Yaguaramas, muy joven aún, cuando sólo tenía 28 años, había participado en unas  400 acciones de guerra con el ejército mambí, pero Reeve escogió la muerte antes que el ultraje que significaba caer prisionero de los españoles.

Su ejemplo de internacionalismo y entrega desinteresada, avalan el nombre el nombre del  Contingente, que a iniciativas del Comandante en Jefe Fidel Castro,  fue constituido para enfrentar situaciones de desastres naturales peligrosas enfermedades, el cual  ha realizado innumerables acciones  de amor, esperanza y vida en distintos lugares del mundo, especialmente enfrentando enfermedades como el ébola y ahora la peligrosa epidemia provocada por el coronavirus.

El 4 de abril de 1852 nació en Nueva York, Henry Reeve, apodado por sus compañeros “El Inglesito”, pese a ser norteamericano, era empleado de un banco en su ciudad natal, cuando conoció de la lucha que libraban los cubanos por liberarse  del coloniaje español, y  a los 19 años de edad decidió  ayudarlos en ese empeño, llegando a bordo del vapor “Perrit” con la expedición del General Thomas Jordan y desde ese momento su vida estuvo dedicada a la independencia de un país  que jamás puede olvidar sus hazañas.

Era empleado de un banco en su ciudad natal, cuando supo de la lucha que libraban los cubanos por liberarse y decidió ayudarlos. Llegó a nuestras costas con 19 años de edad, en la expedición del vapor “Perrit” traída por su coterráneo General Thomas Jordan y desde ese momento su vida se convirtió en  una odisea extraordinaria que  no se puede olvidar.

Pues siempre se desempeñó con audacia, desinterés personal, tenacidad y heroísmo  en defensa de la causa que abrazó con amor, el  sentimiento internacionalista, junto a su actividad revolucionaria, su pensamiento justiciero y su deseo de luchar, hasta vencer o morir, por la patria adoptiva, lo convirtieron en un referente permanente para las nuevas generaciones  amantes de la justicia.

Los historiadores relatan que varios de los expedicionarios del “Perrit”  fueron  sorprendidos y capturados por los españoles, que los fusilaron, dejándolos en el campo y se marcharon, entre ellos estaba Henry Reeve, quien sólo estaba desmayado y herido,  horas después despertó y emergió de entre los muertos, comenzando a caminar por un lugar totalmente desconocido, sin dominar el idioma, herido, con sed, hambre y cansancio extremo.

A los tres o cuatro días fue hallado por una patrulla mambisa,  pero como no se entendían, le preguntaron qué idioma hablaba y cuando logró decirles que English, por fin sus salvadores supieron que era el inglés, como era joven y delgado, lo llamaron para siempre “El Inglesito”, y lo llevaron ante el Mayor General Ignacio Agramonte.

En las fuerzas del valiente camagüeyano, realizó diversas acciones guerrilleras que lo hacen merecedor de sucesivos ascensos y en marzo de 1870 queda al mando de la famosa caballería de Agramonte, acompañando al Mayor en el rescate de Sanguily, sobresaliente acción de los mambises.

A la muerte de Agramonte, Reeve pasa a las órdenes del Generalísimo Máximo Gómez, quien aprecia las dotes militares del llamado “Inglesito”, y lo asciende hasta que llega a General de Brigada, en el año 1873, cuando  va a tomar un cañón del enemigo, la bala de esa arma lo hiere en una pierna, inutilizándosela.

Aunque  sobrevive,  no podrá nunca más montar a caballo normalmente, para hacerlo se fabrica un arnés especial con el que queda amarrado al caballo, y así vuelve a dirigir en primera fila sus famosas cargas al machete, encabezando a sus hombres que lo adoran. Gómez le asigna la jefatura de la Segunda División de Cienfuegos y Occidente, para marchar en la vanguardia de la Invasión hacia occidente.

Lamentablemente el 4 de agosto de 1876, en la sabana  de Yaguaramas, cuando una numerosa fuerza española lo envuelve, decide que su tropa retroceda y continúe, quedándose con 15 hombres para guardarles la retirada.

En ese combate recibe cuatro balazos y así continúa peleando, pero entonces le matan el caballo que se desploma y Reeve queda amarrado a la bestia, imposibilitado de moverse.

Entonces su ayudante, el valeroso Rosendo García trató de zafarlo y retirarlo, pero Reeve le ordenó que se marchara,  para que salvara la vida, mientras él se parapetó tras la bestia y agotada sus municiones, entonces cuando un soldado enemigo se aproxima para ultimarlo, el Inglesito partió su machete en la cabeza del hispano, pero antes de ser capturado prefiere dispararse en la sien derecha una última bala, que había reservado  para no caer  en manos de los enemigos, ese fue el final  de una vida fecunda dotada con  voluntad de acero.

Los españoles exhibieron su cadáver como un trofeo y después fue sepultado en el cementerio de Reina, de Cienfuegos, en una fosa común no identificada y allí deben estar aún, pues no ha sido hallada.

Henry Reeve fue un digno representante de lo mejor del pueblo norteamericano y un internacionalista de corazón, por esa razón la Brigada Médica Cubana que tantos servicios ha prestado en pueblos del mundo lleva el nombre glorioso de “Henry Reeve, el Inglesito”.

Publicado Por: Manuel Varela Pérez

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