Idalys Ortiz, clase y distinción por siempre

Todos esperaban un nuevo éxito de Idalys Ortiz en el reciente Campeonato Mundial de Judo de Budapest, Hungría. Sin embargo, regresó a casa sin su novena medalla en esas lides, aunque con toda la clase y distinción que le han caracterizado siempre.

La artemiseña no pudo prepararse como esperaba. No participó en el campeonato panamericano de Guadalajara, en noviembre de 2020, debido al fallecimiento de su padre, y tampoco en otras lides posteriores debido a dificultades derivadas de la pandemia de la covid-19.

No competir en los grand slam de Kazán y Tiflis, y tampoco en la otra lid continental efectuada en Guadalajara en abril último, incidieron en su déficit de peleas de primer nivel.

En Budapest se esperaba —tras caer camino al oro ante la japonesa Sarah Asahina— al menos la medalla de bronce, como resultado del combate contra la brasileña Maria Suelen Altheman, a quien había superado en las 17 ocasiones anteriores en que se midieron.

Sin embargo, no pudo efectuar de forma exitosa una técnica de sacrificio que otras veces le había dado el triunfo y Altheman quedó en posición para inmovilizarla. Nada nuevo, pues en el judo muchas veces la atacante sale peor parada.

A partir de febrero de 2020, cuando obtuvo bronce en el grand slam de Dusseldorf, en Alemania, Ortiz solo disputó un enfrentamiento de nivel en el Torneo Másters de Judo de Doha, en Catar. Altheman, en cambio, sostuvo 15.

El desenlace contra la sudamericana en suelo húngaro le fue adverso en extensión a regla de oro (7:06 minutos), pero ello no debe constituir alarma para la afición, ni para la meta personal de obtener en Tokio su cuarta medalla olímpica.

En el Nippon Budokan tendrá a su favor el privilegio que concede ubicarse en la cima del ranking de su división, en cuya última actualización le dieron 7 mil 488 puntos. Seguirá en ese puesto al cerrar el período clasificatorio.

El sorteo le favorecerá entonces por estar “sembrada” en la llave A, lo que le permitiría alejar hasta semifinales a las rivales de mayor rango, como la local Akira Sone, la francesa Romane Dicko y la propia Altheman.

Ortiz ganó bronce en su debut olímpico, en Beijing 2008; sumó oro en Londres 2012 y plata en Río de Janeiro 2016. Un tercer lugar en Tokio la igualaría con Driulis González (1-1-2), mas otro tipo de premio la situaría como la cubana de mejores resultados a ese nivel.

Vale recordar que ella ostenta las mayores cantidades de preseas (2-2-4) y participaciones (11) en campeonatos mundiales, desde la inicial en Río de Janeiro 2007. En la Ciudad Maravillosa precisamente obtuvo su primer título seis años más tarde, el cual repitió en Chelíabinsk 2014, en Rusia.

Agreguemos, dentro de sus 45 incursiones internacionales, las 17 coronas en eventos continentales, incluidas las ganadas en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011, Toronto 2015 y Lima 2019; también los 10 títulos en torneos master, grand slam y grand Prix, y el obtenido en la Universiada de Kazán 2013.

Su impresionante palmarés incluye 325 combates desde el año 2006, con 247 victorias y solo 78 derrotas.

Esa trayectoria, amén de cualquier resultado venidero, le asegura entre las figuras de mayor relevancia dentro de la escuela cubana de este arte marcial.

Igualmente tiene méritos suficientes para considerarse entre las judocas más excelsas de la historia a nivel mundial, y podría tomarse en cuenta para el salón de la fama de la federación internacional, donde ya tienen espacios sus coterráneos Héctor Rodríguez, Driulis y el profesor Ronaldo Veitía.

Por lo pronto, está pactada la pelea 19 contra Altheman y otras que le permitirán enriquecer ese currículo.

Publicado Por: JIT

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