La Danza contemporánea en el Festival Internacional de Ballet «Alicia Alonso»

Como parte del programa artístico de la vigésimo séptima edición del Festival Internacional de Ballet de La Habana «Alicia Alonso», el Ballet Nacional de Cuba (BNC), Patrimonio Cultural de la Nación, que dirige la primera bailarina Viengsay Valdés, y la compañía Acosta Danza, que jerarquiza el primer bailarín Carlos Acosta, Premio Nacional de Danza, protagonizaron, en la sala «Avellaneda» del Teatro Nacional, sede principal de ese magno evento danzario, una función de lujo, donde la danza contemporánea centró la atención, el interés y la cerrada ovación del público nacional y foráneo.

El programa artístico incluyó el estreno de la obra Performance, con coreografía de Micaela Taylor, diseño de luces de Pedro Benítez, e interpretada con la excelencia técnico-artística que identifica a los integrantes de la emblemática agrupación Acosta Danza, y la reposición de Tríptico, con coreografía de Peter Quanz, música del maestro Kirill Richter y diseño de vestuario a cargo de «Jíbaro», protagonizada por los bailarines Daniela Gómez, Darío Hernández, Luis Fernández, Yandy Álvarez y Roberto González, y de  Novena Sinfonía, con coreografía de Uwe Scholz, música del maestro Ludwig van Beethoven, vestuario, diseño de luces y escenografía de Scholz, inspirada en Beta Kappa, de Morris Louis y adaptación de Ignacio Argüelles,  interpretada por primeras figuras, solistas y miembros del cuerpo de baile de la compañía anfitriona de esa cita mundial con la danza.

Lo primero que llama la atención de los fieles seguidores de la danza contemporánea y de los colegas de la prensa acreditada, es que los bailarines de Acosta Danza y del BNC poseen —como diría el poeta, escritor y dramaturgo granadino, Federico García Lorca (1898-1936)— « […] duende, que quiere decir tocado por el ángel de la gracia [o de la Jiribilla, según el poeta y novelista José Lezama Lima, 1910-1976], para vibrar siempre en el amor [a la danza], con toda la intensidad propia de la belleza».

Por lo tanto, es posible descubrir en esos talentosos bailarines que están muy conscientes de que no es el virtuosismo de una elevada técnica académica el que produce el «milagro del vuelo», sino el «arranque espiritual», que —cual relámpago en una noche de verano— estremece al intérprete, y lo lanza en busca de la luz que irradia su universo subjetivo para proyectar sobre el auditorio la energía positiva que emana del yo artístico —al igual que el agua cristalina corre por los ríos subterráneos del alma humana— y, consecuentemente, nutre el intelecto y el espíritu de los amantes del «arte de las puntas».

Desde el proscenio del coliseo capitalino, los danzantes le sugieren al «respetable» que hay procesos y acontecimientos que solo se le revelan al homo sapiens a través de esa capacidad de elevadísimo rango, que la Psicología —disciplina de las neurociencias y las ciencias sociales— define como estimación, y que le facilita al ser humano captar —con mayor profundidad— los procesos de creación y percepción de la obra danzaria, lo visible y lo invisible, es decir, percibir con nitidez las cosas que simbolizan fuerzas espiritualessuperiores, que solo son cognoscibles por los sentidos espirituales y por la esfera afectiva; de ahí, que los bailarines conviertan los sentimientos y emociones en movimientos corporales, uno de los indicadores fundamentales en que se estructura la danza contemporánea, «plato fuerte» de la agrupación invitada; género, cuyo dominio técnico-interpretativo por parte de la troupe de Viengsay Valdés evidencia —una vez más— la integralidad artístico-profesional que la distingue en cualquier escenario del orbe.

Por último, los integrantesde Acosta Danza y del BNC sienten la acuciosa necesidad de tener en cuenta el movimiento, que en la danza —como en las demás artes— existe como una relación hacia, desde y con el cuerpo-instrumento, que —al no reducirse a lo físico— requiere estar afinado, o con otras palabras, que la tríada cuerpo-mente-almase encuentre en perfecta armonía.  No creo necesario insistir en el hecho de que esa gala, dedicada especialmente a la danza contemporánea, acarició —«con la suavidad de la seda», al decir del genio martiano— el intelecto y el espíritu de quienes la disfrutamos al máximo.

Publicado Por: Jesús Dueñas Becerra

Jesús Dueñas Becerra. Ejerce como colaborador la crítica artístico-literaria y el periodismo cultural en varios medios nacionales de prensa, en especial, en la emisora de la familia cubana: Radio Progreso. Su actividad fundamental es la crítica de danza y cinematográfica, así como las artes escénicas y las artes plásticas.

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