La Orquesta Aragón en la esquina del cha, cha, cha

En la céntrica esquina de Prado y Neptuno, en la capital cubana, donde el maestro Enrique Jorrín (1926-1987) cautivó al público nacional y foráneo con el cha, cha, cha «La engañadora», la emblemática Orquesta Aragón, dos veces Premio Grammy Latino (2020-2021), y Mención al Premio Latino de la Música (2022),celebra el aniversario ochenta y tres de la fundación de la cienfueguera agrupación, que ha llevado a los cinco continentes lo que más vale y brilla de la música popular cubana, la auténtica, la verdadera.

Los integrantes de la Charanga Eterna llenaron ese histórico espacio de música, poesía, luz y color, y con las interpretaciones de su repertorio tradicional y más contemporáneo, pusieron a bailar a los participantes en esa actividad festiva con motivo del octogésimo tercer cumpleaños de los «estilistas del cha, cha, cha».

La Orquesta Aragón incursionó en los más variados géneros de la música bailable insular: danzones, boleros, cha cha cha (su plato fuerte) y sones montunos, para que los bailadores o quienes solo escuchan sus magistrales interpretaciones, pudieran disfrutar al máximo los ritmos contagiosos que caracterizan a los «aragonísimos», como los califica la maestra Carmen Solar, Premio Nacional de Radio, y Artista Emérita del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT).   

La actuación de la que «llegó y triunfó» estuvo caracterizada —básicamente— por el sonido Aragón, que no es otro que el resultado de la forma peculiarísima conque el maestro Rafael Lay Apesteguía (1927-1982) acariciaba las cuerdas de su violín; sonido que devino paradigma para los demás instrumentos que configuran el clásico formato charanguero, al que no ha renunciado y estoy seguro de que no renunciará jamás.

La perfecta sincronización que existe entre el piano, el bajo, los cinco violines, la flauta y la percusión (tumbadora, güiro y pailas) les sirve de acompañamiento musical idóneo a las voces de los cantantes, quienes vocalizan las letras de los antológicos números que —por derecho propio— han exaltado a la fama, en la mayor isla de las Antillas, así como en los países donde se ha presentado la Reina de las charangas cubanas, y consecuentemente, ha llevado los alegres y contagiosos ritmos que identifican, en el orbe sonoro caribeño y universal, a la Isla de la Música y el Baile. Un ejemplo de ello, se puede apreciar —entre otros no menos significativos— en el paradigmático Pare cochero, del compositor cienfueguero Marcelino Guerra (1914-1996). Ese rico cha cha cha, en el que hay solos de piano, violín, tumbadora, pailas y flauta, para que los espectadores puedan mover los pies y alimentar el alma con el sonido Aragón, tiene el dulce sabor del trópico y de la caña de azúcar.

Publicado Por: Jesús Dueñas Becerra

Jesús Dueñas Becerra. Ejerce como colaborador la crítica artístico-literaria y el periodismo cultural en varios medios nacionales de prensa, en especial, en la emisora de la familia cubana: Radio Progreso. Su actividad fundamental es la crítica de danza y cinematográfica, así como las artes escénicas y las artes plásticas.

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