La Orquesta Aragón en la esquina del cha cha cha

En la céntrica esquina de Prado y Neptuno, en la capital cubana, donde el maestro Enrique Jorrín (1926-1987) cautivó al público nacional y foráneo con el cha cha cha La engañadora, la emblemática Orquesta Aragón celebró el aniversario ochenta de la creación de la cienfueguera agrupación, que ha llevado a los cinco continentes lo que más vale y brilla de la música popular cubana, la auténtica, la verdadera.

Los integrantes de la Charanga Eterna llenaron ese histórico espacio de música, poesía, luz y color, y con las interpretaciones de su repertorio tradicional y más contemporáneo, pusieron a bailar a los participantes en esa actividad festiva con motivo del octogésimo cumpleaños de los estilistas del cha cha cha.

La Orquesta Aragón incursionó en los más variados géneros de la música bailable insular: danzones, boleros, cha cha cha (su plato fuerte) y sones montunos, para que los bailadores o quienes solo escuchan sus magistrales interpretaciones, pudieran disfrutar al máximo los ritmos contagiosos que caracterizan a  los aragonísimos, como los califica la maestra Carmen Solar, Premio Nacional de Radio.

La actuación de la que «llegó y triunfó» estuvo caracterizada —básicamente— por el sonido Aragón, que no es otro que el resultado de la forma peculiarísima con que el maestro Rafael Lay Apesteguía (1927-1982) acariciaba las cuerdas de su violín; sonido que devino paradigma para los demás instrumentos que configuran el clásico formato charanguero, al que no ha renunciado y estoy seguro de que no renunciará jamás.

La perfecta sincronización que existe entre el piano, el bajo, los cinco violines, la flauta y la percusión (tumbadora, güiro y pailas) les sirve de acompañamiento musical idóneo a las voces de los cantantes, quienes vocalizan las letras de los antológicos números que —por derecho propio— han exaltado a la fama, en la mayor isla de las Antillas, así como en los países donde se ha presentado la Reina de las charangas cubanas, y consecuentemente, ha llevado los alegres y contagiosos ritmos que identifican, en el orbe sonoro caribeño y universal, a la Isla de la Música y el Baile.

Un ejemplo de ello, se puede apreciar —entre otros no menos significativos— en el paradigmático Pare cochero, del compositor cienfueguero Marcelino Guerra (1914-1996). Ese rico cha cha cha, en el que hay solos de piano, violín, tumbadora, pailas y flauta, para que los espectadores puedan mover los pies y alimentar el alma con el sonido Aragón, tiene el dulce sabor del trópico y de la caña de azúcar.

Desde el Sitio Web de Radio Progreso, la Onda de la Alegría, en el aniversario 90 de la salida al aire de la Emisora de la Familia Cubana, les deseamos muchas felicidades a los miembros de la Orquesta Aragón, en su cumpleaños 80.

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Publicado Por: Jesús Dueñas Becerra

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