Los cienfuegueros reiteran que jamás le fallarán a la Revolución

En la provincia de Cienfuegos las actividades por el  aniversario 68 de  la fecha patriótica del 26 de Julio, acontecieron cumpliendo las medidas higiénico-sanitarias para evitar la propagación de la Covid-19, oportunidad en que el pueblo ratificó su respaldo a la Revolución Cubana y de rechazo a las provocaciones   de los grupúsculos que organizados y pagados por el imperio, han tratado de alterar la paz  de nuestra sociedad.

Obreros, campesinos, estudiantes, federadas y cederistas, con una alta presencia de jóvenes, junto a las máximas  autoridades del partido y el gobierno, al ratificar  su identificación con  proceso social cubano, reclamaron la eliminación del bloqueo, condenaron las mentiras propagadas contra nuestro país y reafirmaron su decisión de defender la patria frente a las agresiones de los enemigos.

Loreley García Ramírez, coordinadora de los Comités de Defensa de la Revolución, ratificó la vigencia de la organización cederista para salvaguardar de  la tranquilidad ciudadana en nuestros barrios y afirmó que los revolucionarios  jamás incitaremos a la violencia ni al odio, pues la paz y la tranquilidad por la que siempre hemos luchado son para beneficio de todos los cubanos.

Para los cienfuegueros las acciones del 26 de Julio de 1953, tienen una significación especial pues sus coterráneos, Melba Hernández, Orlando Cortés y  Abelardo Crespo, participaron en el asalto al Cuartel Moncada.

Abelardo Crespo Arias, era un muchacho alegre y estudioso, que tenía en su vida, la amistad como divisa, lo cual me consta personalmente porque igual que yo nació y pasó su niñez en el barrio de Pueblo Griffo.

Su nombre pasó a la historia patria, no sólo por haber participado en la heroica acción, sino además porque fue el primero de los asaltantes al Moncada en escuchar  la autodefensa de  Fidel Castro, “La historia me absolverá”.

En la pequeña sala del santiaguero Hospital “Saturnino Lora” en  la madrugada del  16 de octubre de 1953, cuando se realizó  casi en secreto aquella audiencia, en la que  el combatiente Abelardo Crespo, estuvo presente.

El joven combatiente fue  condenado a diez años de prisión y recluido en el Presidio “Modelo”, en la hoy  Isla de la Juventud, junto a Fidel y el resto de los combatientes, hasta la amnistía de mayo de 1955.

Melba Hernández Rodríguez del Rey, nació en el municipio cienfueguero de  Cruces, se graduó de Doctora en Derecho en la Universidad de La Habana, en 1943, perteneció  al Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo) en busca de una salida a la corrupción de los gobiernos auténticos.
Amiga de Haydée Santamaría, visitaba frecuentemente  el apartamento de la calle  25 y O, en el Vedado, donde se organizó el asalto al Cuartel Moncada.
Fidel Castro y sus compañeros contaron también con su pequeña casa de Jovellar No. 107, donde fueron confeccionados parte de los uniformes que usaron los asaltantes, similares a los usados por el Ejército de la dictadura batistiana.
Melba fue una activa luchadora clandestina y junto con Haydée participó  en la ocupación del Hospital Civil Saturnino Lora de Santiago de Cuba, donde fueron detenidas  y conducidas al Cuartel Moncada,  presenciando allí los crímenes de los soldados batistianos que asesinaron a la mayoría de los prisioneros el 26 de julio de 1953 y en  los dos días siguientes.
En la Causa No. 37 de ese año fue condenada a siete meses de prisión en la Cárcel de Mujeres de Guanajay,  al salir de la cárcel cumplió diversas tareas en la organización del Movimiento 26 de Julio en Cuba y en México, después se incorporó a la lucha en la Sierra Maestra.

Orlando Cortés Gallardo, el tercero de 14 hermanos, nació en un humilde  barrio de la ciudad de Cienfuegos, desde niño fue un ferviente martiano, era de poco hablar  y mucho accionar,  de esas personas que lo da todo, sin pedir nada a cambio.

Para ayudar a resolver la difícil económica de su numerosa familia tuvo que comenzar a trabajar desde muy pequeño, y  no pudo terminar la enseñanza primaria, laborando como mensajero de farmacias, barnizador y  jornalero.

Ante la dificultad para conseguir una ocupación estable en  su ciudad natal, decidió trasladarse para la Habana  y allí se vinculó a jóvenes de ideas progresistas, muchos de los cuales pertenecían al Partido Socialista.

En la capital del país fue mozo de limpieza y cobrador, entre otras ocupaciones eventuales, pues tenía que trabajar en lo que se le presentara.

Aunque no estudiaba en la Universidad, la visitaba con frecuencia  lo que le permitió conocer a  Fidel Castro   y  relacionarse con él.

Fue uno de los integrantes de la expedición de Cayo Confites, formada por un grupo de jóvenes que se proponían liberar  al pueblo dominicano de la dictadura de Trujillo, por lo cual estuvo recluido durante tres meses  en la prisión  del  Castillo del Príncipe.

Su relación con Fidel Castro, le permitió visitar el Apartamento de 25 y O, en el cual conoció a Abel, a Melba, a Montané, y a otros  revolucionarios.

 La modestia en el decir y la decisión en el actuar fueron cualidades características de Orlando Cortes, cuando se  traslado para Santiago de Cuba, para tomar parte en el asalto al cuartel de la tiranía batistiana trabajaba en un taller de maquinas de escribir.

Después de las heroicas acciones del 26 de Julio de 1953, fue capturado, pero logró salvar la vida y fue condenado a tres años en el  presidio Modelo de Isla de Pinos, actual Isla de la Juventud, de donde salió cuando son amnistiados los combatientes del 26 de Julio.

Al  triunfar  la Revolución comandada por Fidel Castro, trabajó en el Instituto Nacional da la Reforma Agraria; en el Ministerio de Industrias y terminó su vida laboral en el Sector de Comercio de Cienfuegos. 

Al morir  a los 66 años de edad, era fundador del Partido Comunista de Cuba y había recibido diversas condecoraciones  otorgadas por el Consejo de Estado, además de  otras distinciones, ordenes y medallas, que  les fueron entregadas por instituciones y organismos.

Después de su fallecimiento la Asamblea Municipal del Poder Popular, le concedió la condición de Hijo Ilustre de Cienfuegos, cuyo reconocimiento fue recibido por sus familiares, durante la solemne ceremonia en que lo recibieron además  Melba Hernández y Abelardo Crespo

Orlando Cortes Gallardo, fue un cubano humilde, callado, generoso, esforzado luchador por el bienestar de su pueblo y murió siendo un probado defensor de la Revolución Cubana.

Para los que lo conocimos no resulto raro, que se uniera al grupo de  jóvenes dispuestos a eliminar ataduras y acabar con la explotación imperante en aquella época, despertar las conciencias populares y construir una la patria donde prevaleciera  el ideal martiano de con todos y para el bien de todos.

Pero Cienfuegos no olvida que otro  de sus hijos,  Pedro Manuel Sarria Tartabull, fue el honesto militar que salvó la vida de Fidel Castro, cuando después de detenerlo  en  el oriente cubano,  se negó a entregarlo a los asesinos de la dictadura batistiana.

“No disparen, no disparen, las ideas no se matan”… fue la enérgica orden dada por Sarría cuando los guardias amagaron con dispararle a Fidel y a sus compañeros, luego de ser capturados. 

En el aniversario 68 de las heroicas acciones del 26 de Julio de 1953, los cienfuegueros reiteran que jamás le fallarán a la Revolución. 

Publicado Por: Manuel Varela Pérez

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