Martí: el más útil a los demás

La vida de los hombres grandes como la de José Martí,  es menester enseñarla siempre a los niños para que la tomen como paradigma y emprendan durante toda su existencia un rumbo digno y de bien.

Al evocar la figura protagónica del apóstol, en  las páginas de nuestra historia patria es un deber insoslayable de todo  narrador transportar a los jóvenes lectores hacia la personalidad de un héroe que nacido en La Habana el 28 de enero en 1853  experimentó una  vida  que bien pudiera caracterizarse como una interesante y ejemplar odisea.

Sus progenitores de origen español y de pocas letras: don Mariano Martí Navarro (militar) y doña Leonor Pérez Cabrera (bordadora) compartían la esperanza de que su hijo fuera algún día abogado, escribano…pero la realidad parecía impensable.

A los 9 años ingresa José Julián Martí en el Colegio San Anacleto, donde tuvo por condiscípulo a Fermín Valdés Domínguez; don Mariano entendió que el niño no necesitaba continuar estudios, pues ya sabía lo suficiente y entonces lo lleva intempestivamente hacia los campos del Hanábana.

En el retorno a La Habana ingresa Martí en el colegio San Pablo, cuyo director resultó ser Rafael María de Mendive, primero en descubrir que aquel jovenzuelo debía ser algo más que un celador de policía.

Cuando Martí cumplió los trece años Mendive le solicitó admisión en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana y resolvió además costearle los estudios hasta el grado de bachiller. Para aquel muchacho bueno la vida era triste; en el hogar no hubo aliento, el padre le peleaba y la madre callaba. Su único mal proceder al parecer era hacer verso y soñar con defender la libertad de su patria, porque nuestro Martí vino al mundo para añadir y mejorar.

El 4 de abril de 1870 fue Martí de la cárcel  a presidio, a penas había cumplido los diecisiete años, arrastra grillos dolorosos; su anciano padre quien sufre por la vocación  de libertador de su hijo, gime junto a la reja al verlo preso. Está latente entonces la confrontación entre criollos e hispanos.

La causa del enjuiciamiento: una carta  breve y enérgica a un condiscípulo, donde le nombraba apóstata, por el alistamiento  como oficial en las tropas de España y quizás el hallazgo por parte de las autoridades militares de papeles comprometedores. Todo  era un pretexto legal para perseguir a los cubanos inconformes.  

Una realidad irrevocable: el hijo había nacido poeta: Míreme madre, y por su amor no llore, si esclavo de de mi edad y mis doctrinas,/su mártir corazón llené de espinas,/piense usted, madre, que nacen entre espinas flores.

Tanta fue la crueldad inútil vista por nuestro apóstol  en presidio que desde entonces se convirtió en un hombre triste, ya nunca volvió a sonreír con la  alegre ingenuidad de otros tiempos. Tras ingentes esfuerzos se logra su indulto y su trasladado a la Finca El Abra en la Isla de Pinos donde vivió dos largos mesesy luego es deportado en un vapor-correorumbo aEspaña

El largo Peregrinaje del Maestro  

Martí llegó a España, “Delgado, sombrío”, con una dolorosa úlcera incurable en la pierna del grillete; para la fecha había meditado ampliamente acerca de lo que sucedía en su patria, no cesa de leer, escribir, de pensar.  En la Universidad de Zaragoza se gradúa, en 1874 de dos carreras a la vez: Licenciado en Derecho Civil y Canónico, y además de Licenciado en Filosofía y Letras, esta última la de su preferencia.

De España se dirige a México donde conoce la realidad de la América Indígena, labora en publicaciones como la Revista Universal y El Federalista. Y luego llega a Guatemala invitado por  el general  Justo Rufino Barrios para desempeñarse como Catedrático  de Literatura y Filosofía en la Escuela Normal.

En la tierra del Quetzal los hombres hablaban del talento del Maestro; las mujeres oían decir y le daban la mejor sonrisa. En la casa del General Miguel García Granados tuvo entonces Martí una amiga predilecta. Se llamaba María.  A Martí le complació mucho visitarla porque era mujer hermosa y era artista. Cuando bailaba, Martí lo hacía con ella se murmuraba de la tristeza de María Nadie tenía la culpa de aquel amor imposible

¿Qué debe hacer un hombre a quien espera la novia y le sale al paso otra mujer que le ama verdaderamente? También Martí, allá en el secreto de la conciencia la amaba.

Este suceso amoroso hace más humano al poeta. La elegida fue la camagüeyana  Carmen Zayas Bazán, con quien se casará en el altar de la Catedral de México: Es tan bella mi Carmen es tan bella/ que si el cielo la atmósfera vacía/dejase de su luz, dice una estrella/que en el alma de Carmen la hallaría…

Al concluir la guerra de 1878 en la isla, el Rey  permite la entrada de los emigrados proscritos y Martí regresa a la patria donde solo puede permanecer once meses, desde donde es deportado por su verbo desafiante y nunca más podrá retornar sino hasta la guerra necesaria.

En 1880 comienza su periodismo en el exilio norteamericano, específicamente en Nueva York. También permanecerá por una breve estancia en Venezuela;   de ahí  es obligado a una deportación definitiva por desavenencias con el presidente de la República Antonio Guzmán Blanco y regresa nuevamente a Nueva York.

En ese contexto recibe una carta de doña Leonor con un regaño cariñoso:”Te acordarás de lo que desde niño te estoy diciendo: que todo el que se mete a redentor sale crucificado”. Quizá como señaló un escritor en su momento, doña Leonor desconocía que la crucifixión es el precio a que compran la gloria los redentores y una de las maneras como hacen que progrese el mundo.

Recorrió  Nueva york, La Florida, estuvo en Santo domingo, Jamaica, Panamá, Haití ofreció mítines. Le da tristeza y afecta su estado de ánimo la división de los cubanos en el exterior;… Trabajó incansable y arduamente por la unidad y la independencia de Cuba, vivió con la sobriedad de los apóstoles, así surgió el sobrenombre de Apóstol.

El líder en el exilio tenía tal seguridad en el éxito de la guerra necesaria, porque logra unir las voluntades de hombres y mujeres, de los generales de la Guerra de los Diez Años con el propósito de alcanzar la definitiva independencia de Cuba. De ese modo inicia el camino sin retorno.

El Doctor Eusebio Leal dijo de ´José Martí:

“Era el alma de un hombre grande, un símbolo casi perfecto, si es que puede hablarse de perfección en la naturaleza humana. Y cual imagen divina, lo cierto es que dejó una piedra angular para el reconocimiento de lo que somos, de nuestra identidad, de nuestro orgullo, de nuestra voluntad de ser…”

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Publicado Por: Laudelina Manzano Bell

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