El Edificio de Arte Cubano del Museo Nacional de Bellas Artes, en esta capital, acoge hoy la exposición Malpaís, de Alejandro Campins, una muestra que trasciende la representación geográfica para adentrarse en la interioridad y la memoria.
Campins, uno de los más jóvenes en exponer en esa institución, propone un viaje donde el paisaje deviene experiencia íntima y estado de conciencia.
De acuerdo con el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), la exhibición permanecerá abierta al público hasta el próximo 30 de agosto.
El título Malpaís alude, por un lado, a las comunidades descritas en Un mundo feliz de Aldous Huxley, que resisten con energía contenida entre drama y dolor; y por otro, al concepto geológico que designa terrenos áridos, volcánicos y accidentados, cargados de una belleza hostil.
Jorge Antonio Torres, director del MNBA, destacó durante la inauguración el crecimiento artístico de Campins, a quien definió como “amigo de los silencios, palabras cortas y sensibilidad extraordinaria”.
El funcionario subrayó que en las primeras piezas del creador ya se advertía una atmósfera mágica y un cuestionamiento a los males sociales, así como la construcción de un universo poético propio.
Torres señaló además influencias de los pintores rusos ambulantes, Vasili Kandinski y Marc Chagall, pero siempre filtradas por el sello inconfundible de Cuba.
En las palabras que acompañan la muestra, la curadora Laura Arañó explicó que el paisaje ya no es solo un lugar, sino un umbral, una frontera donde lo externo se vuelve vivencia interior.
La cita alude a la capacidad de Campins para captar la reverberación histórica y espiritual de espacios como tribunas vacías, anfiteatros, refugios militares abandonados, monasterios y desiertos, apuntó el centro en redes sociales.
Horas antes de la apertura de Malpaís, el propio Campins presentó en la Sala de Audiovisuales del mismo edificio el libro Viajes de retorno, una edición bilingüe que incluye cuatro ensayos sobre distintas series del pintor.
La publicación contó con el apoyo de Galería Continua, el Goethe Institute y la prestigiosa casa editorial berlinesa Hatje Cantz Verlag.
Durante el encuentro, la investigadora Cristina Vives, autora del ensayo inicial, ofreció una conferencia donde reveló el hallazgo de una carpeta con dibujos tempranos que, a su juicio, constituyen el germen de muchas obras posteriores.
Por su parte, el artista subrayó que “el paisaje como género pictórico exige de la presencia física; creo en la importancia de esa participación”.
(Con información de Prensa Latina)
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