Rafael Nin Kamay: In Memoriam

«Morir no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida». Con ese aforismo martiano quiero evocar la memoria del primerísimo actor Rafael Nin Kamay (1945-2020), cuya alma partió a encontrarse con el Espíritu Universal en ese mundo mágico lleno de música, poesía, luz y color, donde duerme el sueño eterno el espíritu de quienes —al decir del Apóstol— «aman y fundan».

Nin Kamay era miembro de la Asociación de Artes Escénicas de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Integró el elenco artístico de Radio Arte y Radio Progreso, donde laboró en radionovelas y en programas estelares (En nueve minutos) de la Emisora de la Familia Cubana.

En la pequeña pantalla insular, participó en el gustado espacio Aventuras (lo recuerdo en el personaje de Porthos, en Los tres mosqueteros, donde su contraparte fuera la primerísima actriz Diana Rosa Suárez), así como en telenovelas y en teleteatros.

Conocí al popular artista de la radio y la televisión cubanas en la década de los 90 de la anterior centuria, cuando desempeñaba el cargo de presidente de la Asociación de Ex Alumnos de las Escuelas Pías de La Habana, en el que se mantuvo hasta su lamentable deceso.

Si bien compartíamos labores profesionales (las de él, artísticas; las mías, periodísticas) en Radio Progreso, la relación afectivo-espiritual que se estableció entre Nin y yo creció, según el fundador del periódico Patria, «como las palmas […], como los pinos […]» desde que —por decisión suya, con el visto bueno de los integrantes de la Junta de Gobierno— me incorporó como miembro pleno de dicha asociación, donde conocí y compartí momentos inolvidables, que han quedado registrados en mi memoria poética, con el fotorreportero Liborio Noval, Premio Nacional de Periodismo José Martí, y el doctor Ángel Pérez Herrero, profesor titular e historiador de la Universidad de La Habana, y panelista del instructivo espacio Escriba y lea, que transmite semanalmente el Canal Educativo, «donde siempre se aprende».

En ese contexto, conocí a otros artistas y profesionales insulares que estudiaron en las Escuelas Pías de La Habana, y con quienes entablé fuertes lazos de amistad…, y todo ello, gracias a la proverbial gentileza de Rafael Nin Kamay, quien duerme en paz el martiano sueño de los justos. ¡Que así sea!

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Publicado Por: Jesús Dueñas Becerra

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