Raúl Castro y su certeza de victoria

El 20 de mayo de 2026, Washington volvió a ensuciar su propia historia al señalar con dedo acusador al General de Ejército Raúl Castro Ruz. Las infames imputaciones del Departamento de Justicia no sorprenden a quien conoce la metodología del imperio: cuando no puede doblegar a un líder, intenta destruir su nombre. Pero la talla de Raúl no se mide por los titulares de la prensa enemiga, sino por la confianza que ha sembrado en generaciones de cubanos durante siete décadas de lucha.

Desde aquel abril de 1952, cuando como joven universitario enterró simbólicamente la Constitución del 40 humillada por Batista, Raúl entendió que la adversidad no es excusa para la derrota, sino combustible para la resistencia. Esa certeza lo acompañó en el Moncada, donde se hizo jefe en el combate; en el Granma, donde desembarcó con 82 expedicionarios; en la Sierra Maestra, donde mereció el ascenso a Comandante; y en el II Frente Oriental Frank País, donde demostró que gobernar en guerra también es sembrar futuro.

Pero quizás ninguna prueba ha sido más dura que la que le impuso el llamado Período Especial. Era 1994, la Isla de la Juventud, el acto por el Día de la Rebeldía Nacional. El bloqueo recrudecido, las carencias materiales empezaban a sembrar desaliento en algunos. Y entonces, en ese contexto de asfixia total, Raúl pronunció tres palabras que se volverían escudo y bandera: «Sí se puede». No fue una simple consigna. Fue una declaración de principios nacida de la experiencia pinera, donde se había creado el Contingente Agrícola 26 de Julio y puesto a producir parajes apartados.

«La permanente enseñanza de Fidel —dijo aquel día Raúl— es que sí se puede, que el hombre es capaz de sobreponerse a las más duras condiciones si no desfallece su voluntad de vencer, hace una evaluación correcta de cada situación y no renuncia a sus justos y nobles principios». Esa lección, aprendida en las celdas del Presidio Modelo donde Fidel escribió La Historia me absolverá, la ha llevado Raúl a cada rincón de la nación con la convicción de quien sabe que la resistencia no es un acto pasivo.

El mismo Raúl que en la Cumbre de Las Américas en Panamá recordó la verdadera historia de Nuestra América con voz emocionada y discurso preciso; el mismo que con paciencia e inteligencia logró la liberación de nuestros Cinco Héroes, cumpliendo la promesa de Fidel; el mismo que renegoció una enorme deuda defendiendo la palabra empeñada y fortaleció la confianza hacia Cuba; ese Raúl es hoy víctima de las más bajas calumnias. ¿Qué esperaban quienes las lanzan? ¿Arrodillamiento? ¿Desaliento?

Mientras Washington lo acusa desde su hipócrita pedestal, los cubanos lo reconocemos como el mejor discípulo de Fidel, el dirigente que durante una década al frente del país impulsó cambios profundos sin renunciar a las conquistas sociales. El jefe militar que contribuyó decisivamente a la independencia de Angola, Namibia y al fin del apartheid. El estadista que presidió el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Estados Unidos sin ceder un ápice de soberanía.

Hoy, cuando cumple 95 años y el imperio pretende convertir su nombre en un arma más de la guerra contra Cuba, el pueblo responde con la misma certeza que nos enseñó aquel 26 de julio de 1994: sí se puede vencer el desaliento, la desconfianza y la inercia que le hacen el juego al enemigo. Porque la confianza de Raúl en la victoria no es ingenua: es histórica, es práctica, es la misma que ha movido montañas en cada trinchera.

Las infames acusaciones del 20 de mayo no pasarán a la historia como el epitafio de un revolucionario, sino como la vergüenza de un imperio que, al no poder vencer al guerrero, intenta matar al hombre. Pero el hombre que besó la urna de Vilma y saludó militarmente la piedra con el nombre de Fidel sigue con el pie en el estribo para demostrar que «Sí se puede».

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Publicado Por: Radio Progreso

Radio Progreso es la emisora de radio cubana en idioma español. Fundada el 15 de diciembre de 1929, ofrece desde entonces programas musicales y culturales. El eslogan de Radio Progreso es La Onda de la Alegría

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