Tiempos ¿postmodernos?

Permitir que el árbol tape el bosque nunca fue una idea inteligente ni tampoco práctica. Hay muchísimo camino andado en ese sentido pero – no hay que asombrarse- igual existen quienes prefieren quedarse al margen de la realidad o sus soluciones. Es más cómodo ¿o más estúpido? Para el caso es lo mismo. Ante las apabullantes evidencias, no es preciso buscarle una quinta pata a ningún cuadrúpedo y menos al animal político que anda suelto, haciendo de las suyas.

El mayor tema del momento está mezclado con los grandes problemas internacionales. Tiene atrapados a todos en el mundo. No se acaba de salir de la Covid-19, vuelven a cerrarse escuelas y comercios. Pero hubiera sido preferible no haber dado posibilidada que se expandiera en sitios desde donde se “exportan” variantes complejas delvirus.

Y como todo, es preciso ir al origen. La paulatinadestrucción de los  exquisitos equilibrios de la naturaleza por sobre explotación o desidia, facilitaron elingreso de patógenosque en suhabitad original no implicaban peligro, pero al ser eliminadas las fronteras originales se trasladaron a especies hospederas de donde saltaron a los seres humanos.

Posiblemente un ejemplo –ecología aparte- o una relativa génesis de lo actual, se tenga en esa estulticia desplegada durante y después de la crisis global del 2008,  cuando no se le ocurrió a ningún gobernante pedirle ayuda o establecer por decreto, que fueran  los sectores ricos, no perjudicados ni en ese momento ni en posteriores por la crisis económico-financiera, se hicieran cargo de remediar los desperfectos provocados por tanta codicia.

Como se sabe, procedieron a castrar salarios y pensiones de aquellos sin un átomo de culpa sobre lo ocurrido. Entre los manejos cuestionables de la etapa estuvo  el estrangulamiento de todos losrecursos paraasistencia social que sirven como amortiguadores a la mayoría de los pueblos. Por eso la actual pandemia tomó a naciones tan desprotegidas

Y, por supuesto, destaca Estados Unidos por su título de país más rico del mundo y sobre todo, porque allí existían algunos reguladores que habrían servido para detectar o aliviar  la tragedia que ha llevado a que  por encima de medio millón de personas hayan muerto en el último año por la enfermedad.

La epidemia del ébola, aunque no traspasó las fronteras africanas, y la reaparición del mal de Chagas y varias aparentemente domeñadas, altamente contagiosas y de fácil diseminación dado el nivel de movimientos de personas y mercancías, propios de estos tiemposfue un llamado de atención para quienes quisieron escuchar.

Barak Obama fue uno de los percatados del peligro emanante de enfermedades tan atroces. Por eso creó el Consejo o Dirección de Seguridad Sanitaria Global y Biodefensa, en el 2014, algo que Trump desactiva poco después de asumir la presidencia sin explicar por qué  se deshizo de un instrumentode enorme utilidad para evadir o tener bajo control oportuno al SarCov2.

El asunto no comienza por Trump pero tiene en él un lucido promotor. Entre los enfoques teóricos sobre esta etapa, el lingüista y politólogo norteamericano Noam Chomsky, afirmó que el rasgo inconfundible de la globalización, es la imposición del modelo neoliberal en la producción y distribución de bienes, acompañado con una concepción de la sociedad y de las relaciones entre productores tendentes aeliminar la acción del estado y la prevalencia de lo privado sobre lo público.

A Trump, que le parece “socialista” todo lo que no sea ultraconservador, aplicó a rajatabla y desde su egocentrismo empresarial, los conceptos neocom de forma frenética y barriobajera privando a la sociedad estadunidense de mecanismos defensivos, tal las citadasagencias oficiales.

Ya instalados en ese hecho, a la actual administraciónnorteamericana se le hace más difícil rectificar el tiro y por muy bien que dispare será imposibleun éxito pleno en el corto tiempo. Se dejó sembrada muy mala hierba en la psicología ciudadana, ello se suma a cuanto dificulta o está ausente en los planes para siembras bienhechoras.

En general, uno de los asuntos de los cuales poco se habla pero existen,  es la escasa solidaridad y cooperación con respecto a un mal tan extendido y sus costos humanos y económicos. El propio Trump estableció normas y una fue la de piratear materiales sanitarios y medicamentos. Llegó a extremos como pretender el acaparamiento de los primeros prototipos de vacuna.

De forma algo simulada ese egocentrismo se mantiene y lo transforman según conveniencias ¿ideológicas? Que se rechace con injustificable mala propaganda  la Sputnik V rusa o la Sinovac  china, despojándolas de su real valor inmunizante señalándolas como vehículos de influencia política, se añade al arsenal de ataques contra Moscú y Beijing a través de sinrazones expresivasde inseguridad en lo propio y miedo hacia lo ajeno.

Pero conprodigalidad mediática logran engañar a muchos, proyectándose en condición de muy capacitados para establecer quiénesson malos, siempre ensalzándose a sí mismos con impudicia.

La última edición de la Casa Blanca sobre los países “violadores de los derechos humanos” que cada año emiten como si les asistiera una facultad divina que les hace excepcionales, tiene varias caras. Una la que ignora méritos de los demás, en tanto otra, oculta las faltaspropias.

En un país donde los emigrantes anglosajones eliminaron a los nativos del territorio norteamericano y después importó africanos convertidos enesclavos y hoy  siguediscriminándoles-otro tanto con latinos o asiáticos- señalar acusatoriamente a quienquiera sea, es hipócrita y falsario.

Si, como sucede, agobian a otros pueblos con bloqueos o castigos diversos yamenazan de modo permanente a quien no se les someta, a través de espurias acusaciones y toman esos disimulos  para ni siquiera aflojar el cerco en medio de una situación extraordinariamente dramática, cabe preguntar dónde radica, en qué consiste, donde localizar la supuesta perfección de la cual  se ufanan.

Llegados a este punto encontramos un monstruo muy dañino, incapaz de ocultar su feroz desnudez. 

Publicado Por: Elsa Claro

Periodista, poeta, narradora de altos quilates, que ejerce el ejercicio del comentario de manera cotidiana y de una excelencia de referencia. Su obra poética ha sido reconocida por el poeta nacional Nicolás Guillén desde sus primeros títulos líricos. Actualmente, este Premio Nacional de Periodismo José Martí transmite sus trabajos periodísticos en el espacio En Vivo Directo. Correo: elsa.claro@icrt.cu

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