Como me gusta hablar español

Cada 23 de abril se celebra a escala planetaria el Día del Idioma Español en honor a Miguel de Cervantes Saavedra, el Manco de Lepanto, quien murió un 23 de abril pero del año 1616.

Aquí en la Mayor de las Antillas hablamos un español sazonado con expresiones propias de nuestra idiosincrasia que constituyen el rostro verbal de la nación. De ahí que se diga que existe un español cubano que, sin desprenderse de su génesis, marca la diferencia con el resto de los hispanoparlantes.

El español en Cuba se nutre del ajiaco multicultural que conformó nuestra identidad. Este fenómeno se aprecia más en la lengua oral, marcada por la espontaneidad, la pronunciación, la entonación, el vocabulario, el metal de voz y la inventiva que en la escrita, mucho más conservadora y atenida con rigor a las convenciones gramaticales
y ortográficas.

De este análisis, se define el hablar de los cubanos en tres formas: el culto, el popular y el vulgar.

El hablar culto se manifiesta tradicionalmente en personas vinculadas al conocimiento intelectual y cultural.

Más apegado a la cotidianidad, más abarcador, masivo y diverso, es el habla popular, utilizado como vehículo para la interrelación social.

Por su parte a los estratos de menor instrucción y educación, se atribuye el lenguaje vulgar, chabacano y de mal gusto… y las jergas que marcan la marginalidad de quienes las esgrimen en su hablar, maltratando no sólo al idioma sino a quienes reciben su violencia verbal.

El resumen, el lenguaje surgido de la sabiduría del pueblo tiene un rico léxico, sazonado por refranes y frases chispeantes, que hacen mucho más ameno ese español cubano que debemos preservar y enriquecer, donde lo culto y lo popular se entremezclen, como indicativos de la cultura alcanzada por los que vivimos en este verde archipiélago.

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Publicado Por: Marlene Gómez Rodríguez

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