Al pie del cañón y al borde del porvenir

La humanidad vive uno de esos momentos que definen y comprometen. También identifica, descubre farsantes, prueba tanto a cínicos como a virtuosos. Con ese influjo suelen imponerse las etapas de crisis y se vive un de las más intensas registradas durante la era moderna.

Muchos gobiernos parecen más preocupados por el desempeño de sus respectivas economías, que por erradicar la pandemia sin graves afectaciones para los ciudadanos. Los egoísmos hacen ola, como diríauno de mis vecinos, pues tarda o se escatima laayuda a similares, comosi alguien estuviera a salvo de entrar ensituaciones extremas.

Es natural y hasta legítimo, que existan inquietudes en cuanto al devenir, apercibidos de las afectaciones que, por fuerza, provocan  momentos tan anormales para todos como el en transcurso. Sobre todo por sus gravedad a escala de planeta. Pero siempre fue, también ahora, primero lo más importante y después el resto.

Los seres humanos y el sentido de humanidad mismo, son la prioridad a rescatar.

¿Por qué? Cuando se ve al presidente Donald Trump arreciar las sanciones contra Irán, el boqueo a Cuba, las fortísimas presiones a Venezuela, los actos de agobio y rapiña cotara Siria, no es posible ignorar que lo hace  en condiciones tan comprometidas, forzando  a los extremos una hostilidad cínica, nunca bien justificada, por más verborrea banal que emplee en ello.

Digo hostilidad cínica no gratuitamente. En medio de todo, Washington dice querer ayudar a los persas. Si fueran sinceros la tienen muy simple: eliminando los perversos castigos a Teherán. El principio es válido para La Habana, Caracas, Managua o Damasco, y no son los únicos bajo tan oprobiosa praxis, pero sí los más notoria y brutalmenteacosados.

La solidaridad es un bien escaso en circunstancias que ameritan derrocharla. Mucho apuro en cerrar fronteras, lo cual es necesario, pero no si se olvida a los vecinos en desgracia.

Ante la desmesurada campaña anti rusa, de los últimos tiempos, alimentada de manera artificiosa, la realidad coloca ante hechos concretos. De oportuna se debe calificar la ayuda otorgadapor Moscú a Italia, hacía donde envió equipos especiales para el análisis y diagnóstico, desinfección y otrosmedios especiales para proporcionar asistencia calificada a pacientes graves, junto con expertos para contribuir a detener la propagación del nuevo coronavirus.

China, pese a estar convaleciente de su propia tragedia,  no escatima la entrega de su desinteresado soporte a la OMS y a sitios donde la pasan mal, con recursos materiales y personal experimentado.

Sin chovinismo, pero con orgullo, se precisa la referencia a la solidaridad cubana con un contingente médico, laborando en un hospital de campaña en la zona más afectada del país trasalpino. Valga recordar que en Lombardía gobierna un partido de derechas, luego nada que ver con ideologías la asistencia, también dada a naciones del Caribe y Centroamérica, desde nuestras humildes posibilidades.

La Unión Europea, entretanto, está enfrentada a dar fe de la operatividad de sus instituciones comunitarias. Según la jefa de la Comisión, Úrsula Von der Layen,  se adquirieron los recursos para enfrentar el grave problema. Implementarlo será parte de la prueba a sufrir por ese grupo de naciones y su espinazo institucional. Deseable que lo consigan con la debida coherencia y efectividad.

Bueno que la propia alta funcionara acoja la propuesta del presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, referida a preparar un plan postcrisis de reconstrucción que, como nunca antes, se requiere sea bien articulado y compartido entre los 27 miembros del pacto, buscando recuperar con relativa rapidez los estragos que está provocando la pandemia.

Se colige, asimismo, que será necesaria una reflexión a fondo y con sinceridad de cuanto delata el presente, sobre todo, en lo remitido a las carencias de los sistemas sanitarios, sean los de Estados Unidos o los de Europa.

Trump, destruyó parte de los pocos basamentos asistenciales previos. Asombra la penuria en esa materiade un país tan poderoso. En el Viejo Continente, donde siempre hubo mejores condiciones sanitarias, casi todos los países sufrieron recortes a los presupuestos sociales y se empobrecieron de modo lamentable sistemas  con mejoresantecedentes.

La contingencia que atravesamos, muestra la necesidad y lo justo de mantener esos servicios. Lo “ahorrado” se está yendo por el desagüe precipitadamente. Por eso y por tantísimo, hay que repensar políticas y rectificar el tiro.

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Publicado Por: Elsa Claro

Periodista, poeta, narradora de altos quilates, que ejerce el ejercicio del comentario de manera cotidiana y de una excelencia de referencia. Su obra poética ha sido reconocida por el poeta nacional Nicolás Guillén desde sus primeros títulos líricos. Actualmente, este Premio Nacional de Periodismo José Martí transmite sus trabajos periodísticos en el espacio En Vivo Directo. Correo: elsa.claro@icrt.cu

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