Amor desde el alba hasta el ocaso

El segundo domingo de mayo, es fecha signada en el calendario para homenajear a las madres. Aunque opino que no basta un día porque las madres han de ser destinatarias permanentes de amor, agasajo y respeto, me sumo a la felicitación por este 9 de mayo y traigo a la memoria la génesis de la efeméride.



Algunos atribuyen la celebración del Día de la Madre a una estrategia mercadotécnica y comercial para incrementar las ventas, la realidad es que su origen más remoto se localiza en la antigua Grecia, durante las festividades en honor a Rhea, madre de Júpiter, Neptuno y Plutón.

Mucho tiempo después, en la Inglaterra del siglo XVII, la pobreza llevó a muchos a emplearse en las mansiones de los adinerados por techo y comida. Un domingo al año estos sirvientes eran autorizados a visitar a su familia y se les permitía hornear un pastel (conocido como «tarta de madres» para llevarlo como obsequio.

Con otra intención y al norte de América, la poetisa y activista Julia Ward Howe escribió en 1870  la Proclamación del Día de la Madre, un apasionado llamado a la paz y al desarme. Tres años después, mujeres en 18 ciudades estadounidenses realizaron una reunión del Día de la Madre, luego los festejos se fueron espaciando hasta  desaparecer.

No es hasta el 12 de mayo de 1907, a propósito del aniversario de la muerte de su madre, que Ana Jervis quiso conmemorar el Día de la Madre. A partir de entonces encabezó una activa campaña que fue extendiéndose a todo el territorio de los Estados Unidos. Finalmente, en 1914, el presidente Woodrow Wilson declaró oficialmente al segundo domingo de mayo como el Día de la Madre. La celebración halló eco en otros países erigiéndose en hermosa tradición que reconoce el amor y sacrificio que distingue a la maternidad.

Desde entonces ese día en Cuba se reúne la familia, se prepara una comida especial o se organiza un paseo y se cubre de cariño y regalos a ese ser especial que reina en el hogar sirviendo de brújula a toda su prole.

A ellas, a las madres, dedico este poema de mi autoría, especialmente a mi madre María Rodríguez, como muestra de cariño y agradecimiento por todo el amor que nos ha profesado siempre a mis hermanas y a mí.

        ¿POR QUÉ TAN SOLO UN DÍA DEBIENDO SER UN
        AÑO Y OTRO AÑO Y ASÍ TODA LA VIDA?
        ¿POR QUÉ TAN SOLO EN MAYO HEMOS DE
        FESTEJARTE SI TU NOS QUIERES SIEMPRE
        MADRE MÍA?
        NO ENTIENDO LA RAZÓN, CUAL HAYA SIDO,
        MIENTRAS TU ME OTORGUES TU REGAZO,
       TE QUERRÉ ETERNAMENTE, DESDE EL ALBA
       HASTA EL OCASO.

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Publicado Por: Marlene Gómez Rodríguez

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