Dora Alonso en la memoria

Hace 110 años nació Dora Alonso, en el poblado matancero Máximo Gómez, una guajira de pura cepa que disfrutó como nadie del canto de los pájaros y el verdor de la campiña.

El Premio Nacional de Literatura, dos Premios Casa de las Américas y otro sinfín de reconocimientos, acreditan su obra, prolífera  y versátil que privilegió a los niños como principales destinatarios.
Para ellos, los que saben querer, creó personajes entrañables como Pelusín del Monte, que rememora la estirpe campesina de la autora.

Desde el 21 de marzo de 2001 Dora Alonso no está. Pero la muerte no es cierta cuando se deja una huella valedera en la vida. Por eso, esa mujer talentosa, sensible, tierna y alegre, revolucionaria y cubanísima que fue, burla  el olvidó, instalándose para siempre en la memoria del pueblo, al que legó su mundo de fantasías.


Razones sobradas para que a partir de este 22 de diciembre su nombre identificará uno de los Estudios de Radio Progreso, la emisora de la familia cubana que atesora y promueve muchas de sus obras.
Las bondades de una economía hogareña favorable no la alejaron de la realidad circundante, desde muy joven Dora se opuso a la injusticia y formó fila del lado de los humildes.
Temprano inició su andar por el camino de las letras. Con igual éxito transitó por la narración, la poesía, el teatro y el periodismo, profesión que le permitió ser la única reportera de la invasión yanqui por Playa Girón.

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Publicado Por: Marlene Gómez Rodríguez

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