Martí: Luz de Aurora

Lejos estaban de imaginar Mariano Martí y Leonor Pérez que su primer
hijo, nacido el 28 de enero de 1853, en la casita de la habanera calle
Paula, llegaría a ser un hombre universal, un hombre de su tiempo y de
todos los tiempos.

Porque desde muy temprano José Julián Martí y Pérez supo del valor de
la justicia, la solidaridad y la lealtad. Ávido de conocimientos no escatimó tiempo para pulir su espíritu. Llegó a ser político, escritor, poeta, orador brillante y esencialmente patriota.

Por sus ideas independentistas fue castigado a la prisión y al destierro con sólo dieciséis años. Vivió en España, México, Guatemala, Venezuela y Estados Unidos, desde donde emprendió la titánica empresa de aunar voluntades y esfuerzos para lo que llamó la guerra necesaria por la libertad de Cuba.

En las oficinas de un edificio neoyorquino fundó el Partido Revolucionario Cubano y dio a la luz el periódico Patria y La Edad de Oro, revista que dedicó a los que saben querer.


El 11 de abril de 1895 regresó a Cuba para incorporarse a las huestes mambisas. El 19 de mayo, un mes y ocho días después, cayó abatido por el fuego enemigo en el combate de Dos Ríos.

A 168 años de su natalicio el legado de José Martí resplandece con idéntica vigencia ubicándolo como uno de los más altos exponentes de las letras hispanoamericanas y del pensamiento y la acción integradora de los países que él llamó Nuestra América.

Por su amor a la Patria, su anticipada percepción del peligro que los Estados Unidos significaban para Cuba y para todo el Continente, por su ideario revolucionario, por su ética ciudadana, por su carácter íntegro y por su afirmación de que Patria es Humanidad, más allá de los límites geográficos del lugar donde se nace, Martí, es reconocido para siempre, como el más universal de los cubanos.

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Publicado Por: Marlene Gómez Rodríguez

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