Una Federación que sigue inspirada en Fidel y Vilma

Una Federación que sigue inspirada en Fidel y Vilma

Históricamente las cubanas han hecho presencia en cada batalla, en cada misión emprendida por el país en la búsqueda del bienestar de sus hijos e hijas, y para cumplir apremios disímiles tienen reservado un puesto en el pelotón de vanguardia, por lo que muchas están inscritas en esa leyenda de heroísmo y rebeldía tejida antes, durante y después del triunfo de la Revolución.

Para honrar a las iniciadoras y colocarlas a todas en el sitio merecido, propiciar el desarrollo de su talento y de su empuje, se creó la Federación de Mujeres Cubanas, el 23 de agosto de 1960, bajo el influjo del Comandante en Jefe Fidel Castro y la heroína Vilma Espín; una organización que se precia de celebrar 66 años de fructífera vida y seguir inspirada en el espíritu y pasión de sus fundadores.

Ejemplos abundan del compromiso y fidelidad incondicional que invariablemente las unía al invicto líder. Una expresión bien convincente está en las integrantes del pelotón Las Marianas, quienes pelearon en la Sierra Maestra como un soldado más, con el respaldo de Fidel, a pesar del criterio casi unánime de compañeros de armas que no las concebían en ese papel en aquellos tiempos.

Años antes, hubo una contundente demostración de la disposición de ellas y una gran visión del joven abogado, cuando aceptó a Haydée Santamaría y a Melba Hernández como combatientes del asalto al Moncada, el 26 de julio de 1953, de las cuales dijo en su alegato de autodefensa La historia me absolverá: “Nunca fue puesto en un lugar tan alto el heroísmo y la dignidad de la mujer cubana”.

La complicidad y el beneplácito eran mutuos entre las mujeres y Fidel, quien avizoró la valía de su aporte para la causa desde el Moncada y la Sierra Maestra, por eso es inevitable evocar hoy el ejemplo de Celia, la primera guerrillera; Lidia y Clodomira, eficaces mensajeras en la insurrección; y Vilma, intrépida luchadora clandestina; y otras tantas que cimentaron el camino de la FMC.

El jefe rebelde halló inspiración y apoyo en la joven santiaguera, una excepcional compatriota que heredó la valentía de su natal ciudad, donde desafió al régimen de Batista en la época de estudiante de ingeniería Química Industrial, en la Universidad de Oriente, y nunca perdió su sonrisa ni sus convicciones, incluso en los días en que era muy perseguida hasta junio de 1958, cuando se incorporó al II Frente Oriental al mando del entonces Comandante Raúl Castro.

Antes, en 1956, para apoyar a Fidel y a sus compañeros de armas en el desembarco del Granma, tuvo el honor de representar la bravura de sus compatriotas, en el levantamiento armado de Santiago de Cuba, el 30 de noviembre de ese año, cuando se empinó cual Mariana de estos tiempos.

Su aval fue suficiente para presidir la Federación desde la creación hasta su último aliento, al contribuir a la transformación y participación activa en la sociedad de las mujeres, convertidas en poderosa fuerza al servicio de la patria, una revolución dentro de otra, como las calificó el Comandante en Jefe.

Trabajó tesoneramente en el proceso de integración de las organizaciones revolucionarias hasta fusionarse en una sola Federación de Mujeres Cubanas, y resultó tan justo que desde el 23 de agosto de 1960 la aclamaran como su presidenta que sus contemporáneas estuvieron orgullosas de su tenacidad y ese mismo afán de crear y multiplicar.

A pesar de la maternidad nunca se cruzó de brazos, y a partir del primero de enero asumió tareas disímiles que pusieron a prueba su exquisita sensibilidad y voluntad sin límites como la responsabilidad de la creación y presidencia del Instituto de la Infancia, empeño en el que hizo gala de su dedicación y ternura.

Desde 1959, dirigió el Comité Organizador cubano que laboró con vistas al Congreso de Mujeres Latinoamericanas, celebrado en Chile, y presidió la delegación de más de 70 cubanas que asistieron.

Su voz se hizo sentir muchas veces en la arena internacional. En muchas tribunas reflejó los intereses y aspiraciones de las mujeres del Tercer Mundo, abogando por la paz y la solidaridad, por lo que no extrañó que fuera elegida en 1964 vicepresidenta de la Federación Democrática Internacional de Mujeres.

Como aleccionador fue el legado que recibieron de sus antecesoras en la lucha por una patria libre y soberana, andan tras sus huellas y las han tomado como escudo y bandera para conquistar espacios; exigir un puesto en el combate y en el trabajo; asumir faenas en sectores estratégicos; ocupar responsabilidades en ramas claves y servir con desinterés a pueblos hermanos.

No solo son fieles seguidoras de su entrañable Comandante, sino que lo han honrado, al aprovechar las oportunidades de la Revolución, al disfrutar de derechos y un alto nivel de equidad, además de constituir más del 68 por ciento de la fuerza profesional y técnica, una referencia que denota calificación y protagonismo.

Pasos largos han dado, al incorporarse a sectores no tradicionales, manejan tractores y taxis, cortan caña, recogen café, siembran tabaco, trabajan en la construcción, asumen alternativas al integrarse como nuevos actores económicos y se retan a sí mismas en duras faenas agrícolas como cooperativistas o usufructuarias.

La Revolución las cautivó por su marcha indetenible desde los días fundacionales, con un programa de justicia social, transformaciones y desarrollo de toda índole que hizo hincapié con firmeza en la defensa de la libertad, los principios y la dignidad de los hijos e hijas de esta tierra irredenta, con un especial acápite a favor de las mujeres.

Por lo que el 23 de agosto es una fecha para el reconocimiento a las guerreras de siempre, las forjadoras de la vida y la familia, del conocimiento y de los sueños; las consagradas en las fábricas y el surco para propiciar avance y futuro; en fin, las que están en cada frente y en cada batalla, dándole energía y corazón a Cuba.

En estos años desafiantes estuvieron presentes donde Cuba ha necesitado su concurso y lo han hecho con altura ética y revolucionaria; hacen a diario desde su anónima actuación, siguen levantando a fuerza de coraje, intuición, ardor y sacrificios personales esta obra que no sería completa sin sus manos y su sonrisa.

De ahí que el XI Congreso de la organización, bajo el liderazgo de su secretaria general, Teresa Amarelle Boué, hizo hincapié en el Programa Nacional para el Adelanto de las Mujeres, en tiempos cuando ellas son decisivas en el debate generado en la comunidad sobre problemas tan urgentes por solucionar como la violencia de género, el embarazo precoz, el maltrato en las familias y la desvinculación de los jóvenes del estudio y el trabajo.

Por tanto, entre sus muchas prioridades están fundar una nueva cultura, una cultura de paz, la de la equidad, en aras de la no discriminación por razones de sexo e inclinación sexual; así como barrer todo tipo de violencia de su entorno y en la resolución de los conflictos; un camino que requiere andar con pasos más seguros y con mayor celeridad.

Es que no todo está hecho, la aprobación del mencionado Programa constituye una demostración de confianza, respeto y compromiso del Estado cubano con la igualdad de género, una batalla que todavía se libra con energía y fervor.

Aunque disfrutan hoy de un alto nivel de equidad por derecho, calificación y protagonismo, con responsabilidades en diversas ramas; todavía enfrentan vestigios ancestrales que las limitan en cargos de toma de decisiones, indicio de que la lucha continúa ante un reto que enfrentan con estoicismo.

En tiempos de amenazas constantes, puede afirmarse que las cubanas son mujeres de paz y amor, quieren que el futuro de sus hijos e hijas sea prometedor; no quieren guerra, pero si el feroz imperio osara agredir esta tierra, ellas defenderán su suelo patrio y sus conquistas hasta con las uñas si fuera necesario, como han demostrado en el devenir histórico de la nación.

Es una posición que exhiben orgullosamente y con la que honran, en el año del centenario del natalicio del Comandante en Jefe, a quien las concibió útiles, vitales imprescindibles, comprometidas, capaces de asumir tareas disímiles y retadoras en la nueva sociedad y en la salvaguarda de la patria.

Hoy se precian de ser libres, laboriosas, dignas y virtuosas y están inmersas en la grandiosa obra de la Revolución, con alta motivación para ser cada día más colaboradoras y estar más agradecidas aun de ese cubano excepcional que les abrió un horizonte de posibilidades y participación activa en la vida nacional.

Así saludan el aniversario 66 de su querida Federación, con presencia en todas partes y en cualquier trinchera, ya sea en la defensa de la patria, en el trabajo desde la fábrica o el surco, en las aulas en la forja de las nuevas generaciones, en la salud pública en la protección de la vida, o desde la ciencia al crear medicamentos o vacunas salvadores de la especie humana.

(Con información de la Agencia Cubana de Noticias)

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Publicado Por: Radio Progreso

Radio Progreso es la emisora de radio cubana en idioma español. Fundada el 15 de diciembre de 1929, ofrece desde entonces programas musicales y culturales. El eslogan de Radio Progreso es La Onda de la Alegría

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