Vicky Suárez: un premio que enaltece a la centenaria Radio Cubana

A la primerísima actriz y laureada realizadora Vicky Suárez se le confirió el
premio Best Drama Radio Programma por su dirección del cuento Intercambio;
reconocimiento internacional que le confiriera la Caribbean Media Awards.
El otorgamiento de ese lauro a la también miembro activo de la Asociación de
Artes Escénicas de la sexagenaria Unión de Escritores y Artistas de Cuba
(UNEAC) justifica este diálogo con una de las principales integrantes del elenco
dramático de Radio Progreso.

Vicky es licenciada en Comunicación Audiovisual en la especialidad de
Dirección de Radio, Cine y Televisión por la Facultad de Arte de los Medios de
Comunicación (FAMCA), de la capitalina Universidad de las Artes (ISA), y no
solo desarrolla su labor artístico-profesional en la Emisora de la Familia
Cubana, sino también ha incursionado en la pequeña pantalla, donde dirige el
programa Banda Sonora Infantil, del Canal Habana, los martes a las 6:30 pm, y
en fecha reciente, el capítulo «Castillos de arena» en el policiaco dominical
Tras la huella.
Desde los puntos de vista artístico-profesional, humano y espiritual, ¿qué
representa para usted haber obtenido tal distinción, que no solo la honra
a usted como realizadora, sino también a la «Onda de la Alegría», así
como a la cultura cubana?
Ante todo, debo decirle que un premio de esa categoría enaltece a la
centenaria Radio Cubana. Soy muy exigente en todo lo que hago, casi
perfeccionista. Se lo debo a mi padre, quien siempre me decía que « […] en
cualquier cosa que trabajes en la vida intenta estar entre los mejores […]
disfruta lo que haces y ponle el corazón […]».

Crecí con esa premisa en mi vida. Sé que todavía me quedan muchos
derroteros por transitar, pero ese premio me anima a seguir y enfrentar cuanto
obstáculo aparezca.
Una de las cosas que más me enorgullece de ese premio es que viene de un
jurado que no me conoce, no tiene compromiso alguno conmigo. Es la primera
vez que participo en ese evento, así que te imaginarás la alegría que sentí
cuando me dijeron que era ganadora.
Le dedico ese premio a mi familia: mi esposo, el primer actor Alfredo González,
quien siempre me apoya y colabora con todo; mi mamá, mi eterna guía, mi
amiga; a mi segunda casa (por momentos, la primera) la prestigiosa emisora
Radio Progreso, que me recibió con los brazos abiertos aquel septiembre del
2001, y también, no podía faltar, a todos los que trabajaron en el cuento. La
idea original de la historia es de Alfredo González, el guion del ilustre escritor
Ariel Amador Calzado, en la grabación estuvo Islando Pérez, en los efectos
Reynaldo Hernández y la musicalización y post-producción a cargo de Lorner
Quintero, todos son realizadores radiales laureados en eventos nacionales. No
podían faltar los actores, mis actores, que tan magistralmente defendieron la
obra.
¿Cuáles fueron los indicadores que los miembros del jurado habilitado al
efecto tuvieron en cuenta para concederle tan importante lauro?
Imagino que la historia del cuento fue el punto de partida para que el jurado
decidiera premiar esa obra. Es una historia que se desarrolla en otro país, que
decidimos no definir, pero que, sin dudas, no ocurre en Cuba. Se trata de una
niña de 7 años de edad, que debe trabajar para ayudar en la economía de su
casa. Su padre es alcohólico y la situación en su casa es tensa. Por una
casualidad conoce a un traficante de órganos que la engaña y utiliza para
transportar un órgano. En el trayecto es asaltada por un maleante que cree que
ella lleva dinero en la bolsa. Se la quita y la niña lo persigue. Sin darse cuenta
cruza la calle sin mirar y es atropellada precisamente por el hombre al que
debía entregar el encargo. Ese hombre la socorre, pero al instante recibe una
llamada del traficante de órganos, quien le pregunta si ya recibió su pedido: un
corazón para su hija pequeña. El hombre le dice que no y le cuenta en la

circunstancia en que se halla, está auxiliando a la niña accidentada, que
todavía respira. ¿El final? ¡Aterrador!! Ese hombre debe tomar a la niña para
con ella salvar a la suya.
Otro elemento pudiera ser la realización del cuento, a mi juicio, depurada.
Considero que la banda sonora fue diseñada de acuerdo con lo que exigía el
dramatismo de la historia. Lorner, Reynaldo e Islando comprendieron muy bien
lo que yo quería para ese cuento. Nos reunimos varias veces para precisar
cuanto detalle sonoro necesitara esa obra. Mi idea como realizadora era
reforzar, desde la banda sonora, el suspenso y el drama del la obra y
sobretodo su mensaje: la firme denuncia de ese flagelo.
La defensa actoral del cuento es otro indicador que pudo ser determinante para
el jurado. El elenco estuvo integrado por destacados actores de nuestra radio
cubana: la primerísima actriz Lezvi Samper, quien una vez más, acude a mi
llamamiento y lo hace como siempre, con maestría. Lezvi, protagonista del
cuento, interpreta a una niña de 7 años, quien es víctima de un fatal accidente
luego de transportar un órgano, sin tener conocimiento de causa. La
acompañan cuatro especialistas en el arte de actuar: Gonzalo Fontana, Alfredo
González, Yolexis Martínez y Pedro Hanoi, todos como ella, primerísimos
actores de Radio Progreso. Ahora te hablo del porqué de esa selección. Los
directores, por lo general, se van haciendo de su equipo técnico-artístico. Es
perfectamente normal que, por preferencia profesional en cuanto a calidad,
buenas relaciones interpersonales, u otros intereses, todo realizador se haga
de su equipo de trabajo. No escapo a ello. Cuando realizo cuentos y teatros
radiales trabajo —casi siempre— con los mismos actores. Conocen mi
exigencia y respeto a lo que hago. Se acoplan a eso y para beneficio mío y de
la obra siempre aportan ideas e histrionismo. ¿Cuál director no se sentiría
cómodo y orgulloso con eso?
De las muchas anécdotas, experiencias y vivencias, agradables o no,
experimentadas por usted mientras se grababa esa obra, ¿podría relatar
alguna que le haya dejado una huella imborrable en su memoria poética?
La realización de ese cuento fue de locos. Por cuestiones de tiempo y
situaciones personales de algunos realizadores, hubo que ensayarlo un día y al

otro venir va grabarlo. Incluso la propia grabación no fue como hubiésemos
querido. Se grabó en seco, sin música; eso no siempre es favorable. Los
actores necesitamos escuchar la música. Ese es un recurso sonoro radial
imprescindible en el dramatizado. Te ayuda a insertarte en la historia, en los
momentos de acción, dramatismo, etc. Se grabaron voces con efectos hasta la
escena del accidente de la niña. La gran escena final, cuando aparece el
personaje al que debía entregársele el órgano, se grabó a la semana siguiente
porque el actor que lo encarnaba, Alfredo González, no pudo estar ese día.
Tenía cierta preocupación por ello; aun cuando es un actor muy profesional, iba
a estar solo. Además, el macheo del sonido también me preocupaba.
Otro tanto fue la post-producción. Esa es una etapa a la que casi nunca se
llega en la radio. El dramatizado radial se graba en tiempo real con todos los
elementos. Sin dudas, ese momento fue crucial en la calidad sonora y
realización final de la obra.
¿Cuáles son los proyectos inmediatos que usted se ha trazado, y
consecuentemente, piensa llevar a la praxis en el campo de la dirección
radial o televisiva?
Sigo en el Canal Habana en la dirección del programa Banda Sonora Infantil
que sale al aire los martes a las 6:30 pm. El programa recién cumplió años y
sigue con mucho dinamismo y alegría, como todo lo que se realiza en ese
canal. Es una linda experiencia para mí trabajar con y para los niños.
Entre otras cosas, estoy preparando una nueva temporada del programa
Pipepa y Pirolo. Es un espacio del canal que se actualiza en todos los
apartados (escenografía, vestuario, nuevos personajes, secciones, locaciones,
etc.), pero mantendrá sus protagonistas, los hermanos gemelos «Pipepa» y
«Pirolo», que narran más historias con mensajes de bien para los «pequeños
príncipes», que —según el genio martiano— «son los que saben querer» y
«saben más de lo que parece». Es un programa con títeres, algo novedoso
para mí. Estoy ansiosa por comenzar las grabaciones porque será muy
diferente en relación con Banda Sonora Infantil. Es otra dinámica, realización,
estética, en fin, será un camino de aprendizaje profesional. Y, además, culminé

—en fecha reciente— la dirección del capítulo «Castillos de arena» en el
policiaco dominical Tras la huella.
¿Algo que desee añadir para que no se le quede nada en el tintero?
Agradecer las muchas felicitaciones de colegas y amigos en las redes sociales
y personalmente. Fue muy gratificante ver cómo me dedicaron hermosas
palabras. También, una vez más, a todos mis buenos compañeros de trabajo.
Nunca me han fallado en cuanto empeño artístico-profesional los he
convocado. Ese es el premio a un todo de voluntades y talento. A la dirección
de Radio Progreso, por el apoyo. A los radioyentes, para quienes —día a día—
trabajamos con amor. A mi leal esposo y a mi madre querida.
Por último, felicito a los actores y al equipo técnico del Dpto. de Dramatizados
de Radio Progreso, por ese lauro, que no es solo mío, sino también de todos
ellos y de la centenaria Radio Cubana.

Foto: Cortesía de la entrevistada

Publicado Por: Jesús Dueñas Becerra

Jesús Dueñas Becerra. Ejerce como colaborador la crítica artístico-literaria y el periodismo cultural en varios medios nacionales de prensa, en especial, en la emisora de la familia cubana: Radio Progreso. Su actividad fundamental es la crítica de danza y cinematográfica, así como las artes escénicas y las artes plásticas.

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