Camilo Cienfuegos: un hombre de pueblo

Un hombre de pueblo, un hombre de extraordinarias e inagotables virtudes de fidelidad a la Revolución cubana llegó al mundo el 6 de febrero de 1932 en la barriada de Lawton, en La Habana. Era el tercer hijo varón de la familia Cienfuegos Gorriarán: Camilo Cienfuegos. Su padre Ramón Cienfuegos, sastre de oficio y su madre Emilia, ama de casa.

Muchas son las anécdotas que se cuentan de este hombre que nació hace 88 años. Era un niño alegre, juguetón, gustaba  de practicar deportes, fundamentalmente el beisbol, sentía pasión por el estudio de la Historia de Cuba y esto le fue despertando admiración por los patriotas de nuestras guerras independentistas.

La situación económica hizo que la familia viviera en diferentes lugares y que Camilo abandonara los estudios de Artes Plásticas en la Academia de San Alejandro para apoyar la economía de la casa. Trabajó como mensajero, mozo de limpieza, mojador de telas y dependiente en un comercio para hombres.

Todo esto fue avivando su interés político frente a los gobiernos de turno de aquella época y comienza con astucia a enrolarse en las actividades contra el régimen y en el año 1948 participa en protestas populares contra el aumento de la tarifa de los ómnibus urbanos.

En el año 1952, al producirse el golpe de estado de Batista es uno de los jóvenes que va a la universidad en busca de armas para luchar contra la dictadura.

En 1953 viajó a los Estados Unidos en busca de una mejor situación económica. Trabajó en varias ciudades como obrero y camarero. Allí se vincula a los emigrados latinoamericanos, y participó en diversas manifestaciones. Escribió para el periódico La voz de Cuba un artículo crítico contra Batista titulado Identificación Moral.

Dos años más tarde fue detenido en San Francisco por el departamento de inmigración y finalmente deportado a México.

Regresó a Cuba y vuelve a trabajar en El Arte al mismo tiempo que se sumaba a la lucha contra el régimen de Batista. Al verse perseguido y sin trabajo, decidió ir al exilio. En marzo de 1956 viajó nuevamente a los Estados Unidos con la intención de reunir algún dinero y unirse a Fidel  en México donde se preparaba la expedición para venir a Cuba …”Fidel es la esperanza de libertad para el pueblo de Cuba”… decía.

Se enrola en la expedición del Granma y desembarca el 2 de diciembre por Las Coloradas. Es uno de los sobrevivientes de la acción de Alegría de Pio. Se reúne con Fidel y se interna en la Sierra Maestra. Los combates de La Plata, Llanos del Infierno, La Estrella, Altos de El Cojo, El naranjo de Mal Verde, Alto de Conrado, Bueycito, Pino del Agua y el punto final fue en Yaguajay, una batalla decisiva en el golpe final del Ejército Rebelde para debilitar las fuerzas represivas del tirano, conocen de su destreza para combatir al enemigo.

Con el paso del tiempo se convirtió en Comandante del Ejército Rebelde, querido, respetado y admirado por su carisma, su sonrisa franca y aportes a la lucha por el derrocamiento de la tiranía de Fulgencio Batista Zaldívar.

El Che lo nombró “la imagen del pueblo, por su carácter, alegría, franqueza, disposición a enfrentar los peligros más grandes con una naturalidad total, con una sencillez completa, sin el más mínimo alarde de su valor, de sabiduría, siendo un compañero de todos. Era, indiscutiblemente, el más brillante de todos los guerrilleros”.

Varios autores han escrito poemas, versos, leyendas a Camilo Cienfuegos, el señor de la vanguardia. Mirtha Aguirre lo describió de una manera inmensa para regalarnos una imagen amantísima del hombre amado por su pueblo.

Retrato
(
Mirta Aguirre)

Dímelo, dímelo, dilo:
¿cómo era Camilo?

Capitán tranquilo,
paloma y león,
cabellera lisa
y un sombrero alón;
cuchillo de filo;
barbas de vellón,
una gran sonrisa
un gran corazón.

Su valentía, lealtad y arrojo contribuyen a formar el mito del “Señor de la Vanguardia”.

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Publicado Por: La Demajagua

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