El oscuro objeto del deseo

Es posible que cuando Inglaterra introdujo el opio en China no se proponía, específicamente, desatar una epidemia de drogadicción en tanta escala como para provocar que el entonces imperio manchú se viera precisado a ponerle freno al gravísimo y dañino problema social. Pero de ninguna manera fueron ajenos al acontecimiento.

La venta del estupefaciente, cosechado en la India, posesión británica entonces, se sume como recurso para equilibrar la balanza comercial favorable a la parte china. Londres deseaba consolidar su monopolio sobre el té que importaba desde el país asiático para revenderlo al resto del mundo con grandes ganancias. A sus mercaderes no se les ocurrió nada menos criticable que introducir la droga y, para mayor desdicha, le secundaron después los comerciantes del naciente Estados Unidos, desde donde comienza una disputa por los mercados con Inglaterra que tuvo a China al centro del forcejeo.

Como el emperador Qianlong, adoptó cautelas sobre el ingreso de losnarcóticos y suspende el intercambio de té por opio, no demoraron las reacciones  de Londres en amparo de sus negociantes y de la Compañía de las Indias Orientales con la cual acaparaban el comercio en toda Asia. Envían la poderosa armada inglesa y desatan una guerra que se desarrolla entre 1839 y 1842.

La derrota del Imperio Celeste provocó la pérdida de Hong Kong, que desde entonces y durante siglo y medio se mantiene como colonia británica. En  1997, la premier Margareth  Thatcher, firma con el jefe de estado chino,  Deng Xiaping, un acuerdo mediante el cual el Reino Unido le devolvía ese enclave, exigiendo se mantuvieran, durante 50 años, las estructuras administrativas y políticas que ellos dejaron. El plazo vencerá en el 2047.

Transcurrieron dentro de marcos venturosos 20 años desde aquella devolución, y los hongkoneses no solo mantienen una amplia autonomía,  también ganaron ventajas. Lo más destacado en materia democrática  fue crear un parlamento propio, algo negado en 150 años comoprotectorado.

Los recientes disturbios con empleo de violencia y daños materiales a instalaciones y personas, tuvieron un antecedente en la Revolución de los paraguas hace un par de años. En aquellaoportunidad fue contra una ley electoral destinada a darle mayor amplitud a la existente, pero considerada opresiva o insuficiente a los antagonistas, tal cual se niegan al establecimiento después  de otra legislación concebida para extraditar a criminales para ser juzgados en la zona continental, si alguien se refugia en Hong Kong buscando evadir la justicia.

Unsuceso de ese tipo ocurrió recientemente cuando un hombre radicado en Taiwán asesinó a su novia embarazada y  en embarcó hacia la antigua colonia, desde donde no puede ser entregadoal sitio donde cometió su crimen. Situacionessimilares se quieren evitar y de ahí que las autoridades locales propusieranregularizar lo que ahora carece de marco jurídico.

Pese a la fuerza del argumento  motivador del empeño legislativo, el proyecto fue usado de pretexto para iniciar protestas. Como no es la primera oportunidad, ni el único sitio, donde se usa algo carente de unanimidad, como desencadenante de otras intenciones, se cree sea un plan de desestabilización el motivo real de este caso.

De todos modos, la jefa del territorio, Carrie Lam, suspendió el decreto y más adelante lo elimina por completo. Las incidencias, pese a ello, continuaron, ahora con demandas insostenibles como pedirle a Estados Unidos que sea árbitro de los acontecimientos en esa isla.

Un proyecto presentado nada menos que porMarco Rubio, daría autoridad al gobierno norteamericanopara evaluar cada año en  qué medida se mantiene la autonomía de Hong Kong. Si aprecian un desvío, usarán el ya habitualmétodo de sancionar a personajes o disminuir ciertas facilidades comerciales destinadas a ese enclave.

Probablemente se debata el texto pronto, con el reinicio de la actividad tras el receso veraniego y se  otorguenprerrogativas inadmisibles, ya entrevistas en diferentes momentos y destinados a poner en tela de juicio el hacer de varias naciones. Este parece otra arma destinada a tomar ventaja –más aún-  en la guerra comercial contra el gigante asiático,introduciendo trastornos con falsos incentivos “democráticos” y ”derechos” no menos torcidos.

Si decimos que Marco Rubio patrocina  la moción para establecer que Estados Unidos  califique y determine sobre Hong Kong, se entenderá qué hay detrás del empeño y el motivo para seguir en las calles de quienes cometen actos vandálicos, pese al retiro de la ley, o, de igual forma portan banderas norteamericanas y hasta cantan el himno estadounidense ante el consulado donde le piden a Trump intervenir en la isla.

¿Será que desean someterse a otro coloniaje? No todos los hongkoneses piensan de esa manera, desde luego, pero los malos deseos promovidos pueden conducir a circunstancias más que lamentables.

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Publicado Por: Elsa Claro

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