Criterios sobre Nigbe, camino visual e incesante de Lino Vizcaino

Una nueva perspectiva visual al llamado de la identidad surge con Nigbe, (El Monte), exposición del artista Lino Vizcaíno Sarría (La Habana, 1958) que se exhibe en galería Laboratorio de Arte Corral Falso 259, en Guanabacoa.

Nos enfrentamos aquí al arte con una fuerte concepción religiosa, pero a través de los ojos y el prisma conceptual de un hábil creador que desea y rescata el monte de una manera singular, como una entidad con personalidad propia.

Este incesante universo afrocubano Vizcaíno lo expresa de forma coherente y novedosa a través de una instalación mediante cinco piezas como un todo orgánico y armónico.

Mediante una amplia gama de materiales se confabula, trasciende el arte desde piedra, madera, pinturas, textiles, tintas y otros materiales para definir visualmente ese gran sitio donde habitan los orishas Eleguá, Osaín, Ochosi, Oggún, como un gran olimpo.

Y es precisamente desde la cultura yorubá, la que forja hoy a Lino Vizcaino como un artista visual poderosamente imaginativo, así como para dar una erudición al lenguaje, y  muy distante de efectos narrativos y descriptivos, muy comunes en quienes abordan la mitología de la Santería.

Lo simbólico e interesante para este cronista expuesto por el creador en esta muestra es la utilización del color. Predomina el rojo en contrapunteo con el negro y blanco, identificando caminos, concepciones y perspectiva artística.

También Nigbe hace un tributo al libro El Monte, de la etnóloga, investigadora y narradora cubana Lidia Cabrera (1899-1991), texto de 1954, el cual encierra una indagación en cuanto a la magia, las leyendas, las tradiciones y el comportamiento místico y mental de nuestro pueblo ante los cultos religiosos afrocubanos.

En el volumen se evoca lo que significa “el monte” para el negro: un lugar sagrado, engendrador de la vida y morada de sus divinidades ancestrales; pero también el sitio que guarda poderes inimaginables, capaces de ocasionar el más terrible de los maleficios.

Y resulta también atrayente los detalles que ha tenido Lino Vizcaíno de cómo titular sus piezas. Hecho significativo y reflexivo.

Ejemplo, donde sobresalen la que da entrada a la exposición:  «Por la puerta lo mismo entra la bueno que lo malo». (Ojuani Ika) realizada en madera con técnica mixta, así como «Una flecha no mata un pensamiento». (Ogbe Otura) resulta atrayente para los ojos de público y especialistas.

Quisiera en esta parte del comentario unir criterios. Dos personalidades de la cultura cubana que asistieron a la muestra me proporcionaron en exclusiva sus opiniones para este trabajo.

El primero de la Profesora Titular de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana, Miembro Titular de la Academia de Ciencias de Cuba, Lázara Menéndez, y  del crítico y Licenciado en Arte, Luis Oscar Fagette Salas.

La Miembro de los Consejos Científicos de la Casa de África y del Instituto Nacional de Antropología, especializada en Estudios Afrocaribeños afirmó que Lino Vizcaino en su obra presentada contribuye al fortalecimiento de las identidades a lo largo y ancho de nuestro país. La diversidad cromática, de materiales, los procesos constructivos arremeten contra la parcializada de artefactos pertenecientes a un orden interior de vida. El artista proyecta en sus piezas formas dinámicas y cambiantes, que pujan por un rico mundo de donde nacemos.

Al decir del crítico Fagette Salas, Nigbe constituye un transitar incesante de Vizcaíno en los intrincados senderos del monte en el recorrido místico por los caminos de la fe transfigurados en arte.

Asimismo, asevera que con esta muestra legitima su condición de creador insomne, y establece armónicas rupturas con la línea planimétrica en el dibujo, que caracterizó su línea precedente.

El carácter instalativo, en coherencia plena con el mágico espacio galerístico, dialoga con concordancia de plena coherencia conceptual.

Y es que Corral Falso lleno de una belleza interior ofrecida por el pensar museológico de Tomás Núñez resulta espacio idóneo en una interrelación entre obra y estructura espacial confirmando así, ser una alternativa para asimilar con rigor el buen arte. Transitemos pues, finaliza la opinión, hacia esta exuberante Jungla… nos aguarda Oggún.

Creo, en resumen, que Nigbe brilla con luz propia. Un nuevo Lino Vizcaíno se consolida lleno de la hermosura de esos árboles que viven en el Monte, y que para él son los grandes bastones.

Un diferente trabajo visual desde el concepto de su propio monte. Cubano por excelencia, desde una perspectiva artística contemporánea y antropológica.

Nigbe enarbola un mensaje al hombre: lo que somos está aquí: vivo.

Fotos: Cortesía Chris Erland

Publicado Por: Teodoro Herrera Acosta

Graduado de Licenciatura en Periodismo en 1981 en la Universidad de La Habana ha trabajado en los periódicos 26, de la provinica de Las Tunas; La Demajagua, de la provincia Granma, en Prensa Latina, así como en las emisoras de Radio Reloj, Radio Cadena Habana, Radio Metropolitana, Habana Radio y actualmente es el Jefe Editor del Sitio Web de Radio Progreso.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Once − tres =